Se llama
Álvaro de Luxán Rodríguez y nació en Madrid el 21 de septiembre de 1953.Estudió
en el colegio de los Sagrados Corazones de la Calle Claudio Coello
de Madrid. En el año 1972 profesó como religioso de la Congregación de los
Sagrados Corazones y en 1977 fue ordenado sacerdote. Es licenciado en teología
y lenguas clásicas. Toda su vida pastoral como religioso y sacerdote se ha
desarrollado en el continente africano. Al poco tiempo de ser ordenado
sacerdote marchó como misionero a Kinshasa, la capital de El Congo, entonces
llamado Zaire. Desde hace unos años vive en Mozambique. Aprovechando unas
semanas de estancia en España, ha venido a Torrelavega, donde ha compartido con
nosotros sus vivencias, y el inicio de los actos para la canonización de Damian
Páginas
▼
sábado, 29 de mayo de 2010
lunes, 17 de mayo de 2010
Entrevista con Oriol Lozano
Alejandro
Jareda, Francisco Cerro, Pablo Sierra
Esta
semana, en los prolegómenos del partido decisivo del Racing para mantener la
categoria hemos tenido la oportunidad de hablar con Oriol Lozano, defensa
central del Real Racing de Santander, su actual equipo y con el que debutó en
Primera División.
Nacido el
23 de Mayo de 1981 en un municipio de Lérida llamado Sudanell. Lleva viviendo
en Cantabria 7 años y tiene una pareja cántabra y toda su vida montada aquí.
Llegó al equipo cántabro en la temporada 2003-2004 pero con distintos
objetivos, ya que venía para suplir el puesto pero en el equipo filial, el
Racing B, procedente de la Unió Esportiva Lleida y fichado del Villareal.
lunes, 3 de mayo de 2010
Francisco Ayala, la memoria de España
De nada valen grandes logros de la humanidad si no hay quien mire en su interior para verificar que son humanos. Lo otro son fuegos de artificio. Ese fue el papel de Francisco Ayala, y el de los que como él dedican su vida a escribir y reflexionar.
Francisco Ayala había nacido en Granada en 1906. Con 16 años se trasladó a Madrid donde se licenciaría en derecho en 1929, alcanzando la cátedra de esa universidad en 1933. La guerra Civil, como para tantos otros intelectuales solo sirvió para señalar el camino del exilio, ante las persecuciones constantes contra la intelectualidad, durante y después del conflicto. En 1939 iniciaría en Argentina un periplo por Latinoamérica que le llevaría a trabajar en la Universidad de Puerto Rico y en diversas y prestigiosas universidades norteamericanas.


