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miércoles, 9 de marzo de 2016

La presencia romana en Cantabria


La presencia romana en Cantabria comienza en el año29 a.C. Desde esta fecha hasta el 26 a.C, fecha en la que llega Augusto, pueden ser llamados: los prolegómenos de  la guerra.

La península junto con baleares se hallaba dividida en 2 provincias: La Ulterior y la Citerior, quedando independientes dos pueblos: Los Cantabros y los Astures, de ellos, el pueblo cántabro era mucho más bravo, según describe el historiador Floro.

Hay distintas interpretaciones sobre las razones q llevaron a Roma a realizar esta guerra, aparte de muchas otras razones, tienen mucha fuerza las que vinculan la guerra a las motivaciones económicas de Augusto, ya que este quería tener acceso a las minas de oro en Asturias (en la región del bierzo) y las de otros metales como el hierro o el plomo en Cantabria; por otro lado, surge la teoría de que Augusto quería hacerse con el control de la zona porque así le servia como frontera natural para el imperio impidiendo el acceso de bárbaros.

Augusto se hizo cargo directamente con Antitistío del mando de la guerra contra los cántabros. Dividió las tropas en dos ejércitos independientes: el Citerior, que lucharía contra los Cantabros y el Lusitano contra los Astures

Augusto se dirigió a Cantabria y escogió un lugar cerca de la ciudad turmoga de Segisamo (Sasamón), este campamento una vez terminado la guerra fue convertida en ciudad con el nombre de Segisama Iulia, desde aquí planeó el ataque a Cantabria dividiendo su ejército en tres columnas, Augusto lideró personalmente la columna central, las acciones de esta columna las conocemos gracias a los escritos  autobiográficos del emperador, recogidos por Tito Livio.

La línea de penetración fue remontando el Pisuerga para después bajar por el Besaya.

Las otras dos columnas penetran por accesos naturales siguiendo distintas rutas:

Una ruta sería el puerto del escudo para bajar por el Pas y la otra el puerto de los Tornos para bajar por el Asón, esto en lo que concierne a la columna oriental, respecto de la occidental, cabe pensar en piedras luengas, que da acceso simultáneamente a los valles del Nansa y Deva, aunque es posible que el ejercito tomara el valle de Riaño, ocupara Liébana y siguiendo el Deva llegar a la costa apoderándose de todas las llanadas hasta Ribadesella.

El desembarco de la costa pudo realizarse en cualquiera de los puertos de ella, pero como Portus Blendium empalmaría directamente con la vía romana correspondiente ala camino seguido por la columna central, cabe pensar que tal puerto que se sitúa en la ría de Suances seria el elegido.

La guerra fue más larga de lo que se pensaba, los romanos tuvieron muchas dificultades y hubo un personaje que se lo puso aún más difícil, este personaje fue Corocotta, tan difícil le puso las cosas a Roma, que Augusto incluso llegó a ofrecer la enorme suma de doscientos mil sextercios por él ya fuera vivo o muerto, pero la sorpresa fue cuando el propio Corocotta se presento ante Augusto reclamando los doscientos mil sextercios.

Finalmente, en el 19 a.C Cantabria por fin es anexionada al imperio, gracias a las batallas comandadas por el general Marco Agripa, sin duda uno de los mejores generales que ha dado la historia de Roma.

En este momento comienza la romanización en Cantabria, proceso al que se sometían todos los pueblos conquistados por Roma y que suponía la asimilación de la cultura y el idioma propio de los romanos.

Cuando los romanos llegaron a Cantabria no existían ciudades como tal, como mucho había ciertos poblados de gran tamaño pero que no podían ser llamados ciudades.

Una verdadera ciudad supone una organización política peculiar. En el Siglo I d.C hay un historiador que nos dice que en Cantabria existen unas 7 o 9 civitates aunque tan solo destaca a Julióbriga, diciendo que el resto son de poco rango.

En cambio en el Siglo II d.C Ptolomeo cita a Cantabria diciendo que posee unas 8 ciudades sin hacer distinción en importancia por lo que se supone que a todas las daba la misma consideración.

Había muchas clases de municipios dependiendo de la atribución jurídica que tenían, las ciudades más privilegiadas eran las colonias, fundadas por legionarios jubilados, tras ellas estaban: los municipios de ciudades romanas, ciudades de derecho latino, ciudades libres, las federadas y las estipendiarias, a estas últimas pertenecen todas las de Cantabria excepto una ciudad autrigona que llevaba el título de colonia: Flaviobriga, hoy Castro Urdiales.

Imagen Wikipedia

Julióbriga era una ciudad relativamente importante situada cerca de Reinosa. Entre las ciudades ya menos importantes estarían.

  • Vellica
  • Valdinia
  • Concana
  • Orgenomescum
  • Vereasueca (posiblemente Verea Sueca)
  • Camarica y Moreca (Camargo)

La conquista y el dominio de Cantabria por parte de los romanos supusieron la creación de una red viaria inicialmente realizada por los mismos legionarios.

Para este desarrollo comercial se crean calzadas y puertos, esto hace que se funden municipios en torno a ellos, municipios que aun hoy conservamos y que son una clara muestra de la presencia romana en Cantabria.

Sin embargo, aunque es cierto que la romanización se produjo y que la cultura romana fue mayoritariamente asimilada, siguieron perviviendo ritos y costumbres anteriores a esta presencia romana. Hay varios ejemplos de ello:

  • En la nomenclatura, puesto que muchos nombres prerromanos se siguieron utilizando aunque se adoptaran otros de carácter latino o se nombrara a las personas siguiendo la costumbre romana, es decir con un nomen y un praenomen.
  • Aparición de muestras de ritos prerromanas, como por ejemplo el ara encontrada en el monte Dobra y que data del 399 d.C y que esta realizada en honor al Dios Erudito, lo que demuestra que algunas costumbres tardaron siglos en desaparecer.

En lo que concierne al comercio, hay que pensar que entre los cántabros más romanizados, habitantes de los núcleos urbanos y especialmente de Julióbriga, había ya gentes dedicadas al comercio. Pero no hay que olvidar que a Cantabria llegaron colonos de otras ciudades ya romanizadas, los estudios filológicos realizados sobre la evolución del latín en el norte de Hispania revelan la existencia de numerosos colonos del sur de Italia concretamente del pueblo que habitaba la región de la Campania, junto a Nápoles.

Cantabria exportaba según Estrabón: jamones de bellota y caballos para las carreras de circo, pero la mayor riqueza la proporcionaba el hierro que se explotaba sobre todo en la zona de Peña Cabarga, y plomo de Reocín y Comillas.

Gracias a estos historiadores romanos sabemos también que en la zona llana de la costa contigua a los puertos se crearon grandes fincas de explotación agrícola o ganadera, que estaban en manos de personajes ricos. Estos fundus han dejado huella en muchas partes del imperio, por la estructura peculiar de su nombre: el del propio dueño, seguido del sufijo “ano”. En el caso de Cantabria tenemos Maliaño (de Malius), Gajano (de Galius o Gaius), galizano (de Galius) y tal vez otros.

En resumen, la presencia romana en Cantabria fue de mucha importancia, se fundaron ciudades y puertos que aún hoy existen muestra de ello son: Santander, Suances, San Vicente, Castro Urdiales…

Además, se están realizando muchos trabajos de excavación en la ciudad de Julióbriga y se han encontrado termas romanas en el cementerio de Maliaño, pero otros vestigios muy importantes de la presencia romana en Cantabria son las calzadas romanas que aun hoy se conservan, y que sirvieron de cauce para la creación de ciertos municipios cántabros.


Bibliografía

-González Echegaray, Joaquín: Cantabria a través de su historia tomo 4, editorial:

         Institución Cultural de Cantabria, Santander 1979

-Aja Sánchez, J. Ramón: Historia y arqueología de la tardoantigüedad en Cantabria:    

         la “Cohors I Celtiberorum y Iuliobriga” , editorial: Signifer libros, Madrid 2002




Imagen Prerrománico cántabro-astur

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