Hoy en día, usamos la inteligencia artificial, las redes sociales o Internet para todo: enviar mensajes, ver vídeos, estudiar, jugar,... Detrás de toda esta tecnología hay unos ordenadores muy potentes llamados superordenadores, que funcionan en grandes edificios llamados centros de datos. Pero no solemos pensar en cómo afectan al medio ambiente porque parece que son invisibles y están muy lejos. Sin embargo, estos centros consumen mucha electricidad y agua, y esto puede tener consecuencias graves para la naturaleza.
Vamos a explicar
cuáles son los efectos y qué soluciones se pueden implantar.
Los centros de datos
están funcionando todo el día y toda la
noche, sin parar, los siete días de la semana, porque tienen que guardar y
procesar millones de datos de personas, empresas e instituciones. Para que
funcionen correctamente, necesitan mucha energía, más que muchos pueblos
juntos. Algunos expertos dicen que un solo centro de datos puede gastar lo
mismo que una ciudad pequeña. Para hacernos una idea, es como si fueran
fábricas gigantes, pero en vez de hacer coches o pan, lo que hacen es almacenar
información digital.
La mayor parte de la
energía viene de fuentes no renovables,
como centrales de carbón o plantas que queman gas natural. Eso provoca muchos gases contaminantes que contribuyen al
cambio climático. Aunque hay empresas que se esfuerzan por usar energía solar o
eólica, todavía queda bastante camino por recorrer.
Además de la luz,
estos superordenadores necesitan mucha agua
para poder enfriarse y evitar que se estropeen por el calor. Dentro de cada
centro de datos hay muchos ordenadores encendidos, que generan calor todo el
tiempo, y para refrigerarlos, se usan sistemas que requieren miles de litros de
agua cada día. Esto es un problema sobre todo en lugares donde ya hay poca agua,
porque puede perjudicar a las personas, la agricultura y a los animales.
También la contaminación
del aire es un problema. Cuando se fabrican los chips y otros componentes y
los ordenadores, se liberan gases y
sustancias como el dióxido de azufre y los óxidos de nitrógeno. Estas
sustancias provocan enfermedades a las personas y empeoran la calidad del aire.
También se necesitan metales especiales
como el litio y el cobalto, que se sacan de minas en Asia y África. La
extracción de estos metales estropea los paisajes, contamina los ríos y a veces
obliga a las personas que viven allí a marcharse.
También por los residuos electrónicos que generan estos
lugares. Los ordenadores y otros aparatos no duran para siempre; cada pocos
años hay que cambiarlos porque aparecen otros más modernos y potentes. Los
viejos acaban en la basura y, si no se reciclan bien, pueden contaminar el
suelo y el agua porque tienen componentes peligrosos, como plomo o mercurio.
Aunque cada vez más
empresas intentan reciclar y reutilizar las piezas todavía queda mucho trabajo
por hacer para que todos los países lo cumplan de verdad.
Aunque todo esto
parezca negativo, hay soluciones
Muchas empresas están
intentando reducir el impacto ambiental
de los centros de datos. Por ejemplo, están inventando sistemas de refrigeración que gastan menos agua, usan energías renovables (solar, eólica
o hidráulica), reutilizan el calor que
generan los servidores para calentar edificios, y promueven el reciclaje de aparatos viejos.
También es importante
que los gobiernos y las empresas se pongan de acuerdo y hagan leyes para proteger el medio ambiente.
Desde nuestro lado,
como estudiantes o ciudadanos, podemos contribuir usando la tecnología con sentido común, apagando los aparatos cuando no se usan y apoyando el reciclaje de móviles y ordenadores.
Los superordenadores y
los centros de datos ayudan mucho, pero su uso implica gastar muchísima
electricidad y agua, y también producir basura tecnológica, lo que es lo mismo,
tiene un gran impacto medioambiental.
Por ello, es necesario buscar un equilibrio entre el
progreso tecnológico y el cuidado de la naturaleza. Aprender a usar la
tecnología de manera responsable y apoyar los cambios hacia energías y sistemas
más sostenibles, hará que podamos disfrutar de sus beneficios sin dañar el
planeta.
1.-
Webgrafía – Fuentes
Cesaric, Corin (2025). “Los centros de datos de IA
llegarán a su territorio, agua y energía”. CNET Español. https://www-cnet-com.translate.goog/tech/services-and-software/features/ai-data-centers-are-coming-for-your-land-water-and-power/?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=tc
Cooper, Liz (2025). “Reciclaje de centros de datos:
límites de las soluciones de reciclaje de desechos electrónicos”. Human-I-T.org. https://www.human-i-t.org/es/Reciclaje-de-centros-de-datos/
Li, Cathy (2024). “La explosión de centros de datos
plantea retos de sostenibilidad y otras noticias sobre tecnología digital”. World Economic Forum. https://es.weforum.org/stories/2024/09/el-problema-de-sostenibilidad-por-la-explosion-de-centros-de-datos-en-ee-uu-y-otras-noticias-sobre-tecnologia-digital/
Mc Gint, Katie (2024). “Los centros de datos
energéticamente positivos pueden liberar el potencial de la IA y transformar
comunidades”. World Economic Forum. https://es.weforum.org/stories/2024/09/como-los-centros-de-datos-de-energia-positiva-pueden-liberar-el-potencial-de-la-ia-y-transformar-las-comunidades/
Mederos, Andrés (2024). “Impacto de los centros de datos
en el medio ambiente y la sostenibilidad”. Siscotec. https://siscotec.com/blog/xperti-1/impacto-de-los-centros-de-datos-en-el-medio-ambiente-y-la-sostenibilidad-14

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