El año 1945, en el final de la gran guerra mundial estuvo marcado por tres grandes acontecimientos. De un lado la sangrienta batalla de Iwo Jima, había descubierto a las tropas norteamericanas la inviabilidad de una clara victoria militar en un espacio breve de tiempo, ante la fiereza japonesa. Eso, en un marco de cansancio nacional ante la guerra, y de penurias económicas y demográficas, hacia necesaria una forma más expeditiva de concluir con el conflicto.
