
Contaba con
tan solo 12 años, cuando el cantabro Daniel Sordo decidió subirse a su Kawasaki
de 80 cc para competir. Eran sus inicios en el MotoCross. De ahí a los kart, de
la mano de su padre, que posee uno de los más conocidos de la región. Pero
ninguna de las dos experiencias le debió permitir soltar toda la adrenalina que
atesora. En 1999 debutaba en el campeonato de montaña con su BMW alpina. Un año
después ya ganaba carreras en turismos, y uno más tarde era un líder
indiscutible en rallys.
