domingo, 29 de marzo de 2026

La historia que no debemos olvidar para que no vuelva a pasar

Una etapa de la historia que me llama la atención es la II Guerra Mundial y una de mis películas favoritas es “El niño del pijama de rayas”.

Esto me llevo a investigar qué ocurrió a los niños durante el Holocausto.

La Alemania Nazi y sus colaboradores asesinaron aproximadamente a un millón y medio de niños, de los cuales un millón eran judíos y decenas de miles eran niños romaníes gitanos, alemanes con discapacidades físicas o mentales, niños polacos y niños de la Unión Soviética ocupada.

Tras la entrada en el poder de los nazis en Alemania, los niños judíos vieron alterada su vida y en especial los estudios, en muchos casos les cerraron las escuelas viéndose obligados a mantener a sus familias trabajando y contrabandeando, ya que a sus padres judíos les habían quitado los trabajos, los negocios las casas, etc… Una de las cosas de las que primero quitaron a los niños judíos fueron sus bicicletas.

Los judíos eran obligados a llevar una estrella amarilla para identificarlos y así, eran blanco fácil de la brutalidad de los nazis. A menudo eran hostigados, golpeados y humillados delante de todos. 

El paso siguiente en la persecución a los judíos, fue el encierro en guetos. Gran parte de los judíos que vivían en Europa del Este se les obligo a abandonar sus hogares y pertenencias y les metieron en guetos (áreas dentro de los pueblos que les fueron asignados para vivir confinados como prisioneros, familias apiñadas en espacios pequeños y en condiciones inhumanas). Vivian con miedo de que algún día les llevaran a los campos de concentración que era una muerte casi segura. Los campos de concentración se crearon por toda Europa donde exterminaban a los judíos y otras razas y hacían experimentos, justificándose el régimen de Hitler en la pureza de la raza aria.

Cuando los niños llegaban a los campos de concentración, como el de Auschwitz, las autoridades enviaban a la mayoría directamente a las cámaras de gas y otros muchos eran fusilados por las SS a las orillas de las fosas comunes. Los médicos y los investigadores médicos de las SS utilizaron a muchos niños, incluidos gemelos, en los campos de concentración para practicar experimentos médicos que con frecuencia les provocaba la muerte.

Este sufrimiento y el estar ocultos en los guetos para no ser encontrados, hizo que muchos niños escribieran sus vivencias en sus diarios. Por ejemplo, Eva Heyman, 13 años, Nagyvárad, Hungría:

1º de mayo de 1944
“Durante la mañana, Mariska [la mucama de la familia] irrumpió en la casa y dijo: ‘¿Han leído los avisos?’ No los habíamos visto, ya que no se nos permite salir, ¡salvo entre las nueve y las diez! […] porque nos trasladan al gueto. Mariska comenzó a empacar. […] Según el anuncio, se nos permite llevar una muda de ropa interior y las prendas y los zapatos que tengamos puestos. […]
Querido diario: de ahora en adelante voy a hacer como si todo esto fuera solo un sueño. […] Sé que no lo es, pero no puedo creer lo que ocurre. […] Nadie dice una palabra. Querido diario: Nunca he tenido tanto miedo”

30 de mayo de 1944
“[…] querido diario: No quiero morir, quiero vivir aunque yo sea la única persona que quede aquí. Esperaría el fin de la guerra en algún sótano, o en el tejado o en algún otro escondite. […] con tal que no me mataran, que me dejasen vivir. […] No puedo escribir más, querido diario, me saltan las lágrimas. Corro a ver a Mariska… [Fin del diario]”.

Eva fue apresada por los nazis junto con sus abuelos y enviada al campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau, donde fue asesinada. Tenía 13 años.

En la II Guerra Mundial muchas personas trataron de ayudar a los niños. Así Kindertransport (el transporte de los niños) fue el nombre informal de un esfuerzo de rescate que se llevó a cabo entre 1938 y 1940, que permitió llevar a miles de niños judíos refugiados (sin sus padres) a una vida segura en Gran Bretaña, después de escapar de la Alemania nazi y de los territorios ocupados por los alemanes.

Algunas personas no judías ocultaron a niños judíos y a veces, como en el caso de Ana Frank, también ocultaron a otros familiares. En Francia, casi toda la población protestante de Le Chambon-sur-Lignon, así como muchos sacerdotes, monjas y laicos católicos, ocultaron a niños judíos en esa localidad de 1942 a 1944. Muchos niños sobrevivieron ocultos en Italia y Bélgica.

Una de las personas que consiguieron salvar de la muerte a muchos judíos fue Oskar Schindler, un industrial alemán que logró salvar a más de mil judíos del Holocausto. Su historia fue contada en la película “La lista de Schindler”.

Miles de sobrevivientes del Holocausto y sus descendientes escaparon de los nazis gracias a un diplomático español apodado el “Ángel de Budapest”; sin embargo, el difunto Ángel Sanz Briz es apenas conocido en la España de hoy.

Sus improvisadas acciones heroicas en 1944 evitaron que más de 5.000 judíos húngaros fueran deportados a Auschwitz.

En las noticias de esta semana dijeron que se cumplían los 75 años de la celebración de los Juicios de Nuremberg (20 de noviembre de 1945). En este juicio se juzgaron y condenaron a los dirigentes, funcionarios y colaboradores del régimen de Hitler, por los crímenes y abusos contra la humanidad cometidos en su nombre en la Segunda Guerra Mundial.

“Quién olvida su historia está condenado a repetirla”. Esta frase fue escrita por el poeta y filósofo español Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana dando la bienvenida a los visitantes del bloque número 4 del campo de Auschwitz I.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Queremos saber tu opinión. Se respetuoso y enriquece a la comunidad

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Comparte este contenido en las redes