El Objetivo de Desarrollo Sostenible número 13 (ODS 13), o "Acción por el Clima", representa uno de los problemas más urgentes y complejos de la agenda global. Este objetivo no es una simple idea, sino un compromiso para combatir el cambio climático y sus terribles consecuencias, integrando medidas en las políticas nacionales e internacionales. Su necesidad viene de la información científica que confirma que las actividades humanas, principalmente la quema de combustibles fósiles, están alterando peligrosamente el equilibrio climático del planeta.
El ODS 13 se
estructura en unas metas claras: fortalecer la resiliencia y la capacidad de
adaptación a los riesgos relacionados con el clima; incorporar medidas
climáticas en las estrategias y planificación nacionales: mejorar la educación,
la sensibilización y la capacidad humana respecto a la mitigación del cambio
climático, la adaptación, la reducción de sus efectos y la alerta temprana. No
solo busca en reducir las emisiones, sino también preparar a las sociedades
para los cambios que ya son inevitables.
Sin embargo, el avance
hacia el cumplimiento del ODS 13 se encuentra constantemente frenado por un
fenómeno conocido como negacionismo climático. El negacionismo no es
simplemente algo científico, sino la negación, a menudo organizada de los
hechos establecidos sobre el calentamiento global, sus graves causas y sus
importantes consecuencias.
Las tácticas del
negacionismo son variadas y difíciles de entender. Una de las más comunes es la
siembra de la duda, no atacando directamente la ciencia, sino exagerando el
proceso científico para hacerlas parecer fallos fundamentales. Otra estrategia
consiste en atacar la credibilidad de los científicos y las instituciones que
investigan el clima, sugiriendo que están motivados por intereses políticos o
económicos.
El impacto del
negacionismo en el ODS 13 perjudica gravemente en las metas de este objetivo.
Al generar confusión y desconfianza en el público, dificulta la aceptación de
las políticas necesarias para la adaptación. Esta desinformación se convierte
en un poderoso motivo de la inercia política, permitiendo que grupos de
interés, a menudo vinculados a la industria de los combustibles fósiles,
retrasen o bloqueen el proceso para llevar a cabo este objetivo. El
negacionismo transforma un desafío científico y humanitario en una
argumentación ideológica, desviando el debate de la búsqueda de soluciones a la
discusión sobre la existencia del problema.
Para responder a este
desafío, la educación y el progreso científico son herramientas fundamentales.
Es vital que los ciudadanos, especialmente los jóvenes, comprendan la
diferencia entre cómo implementar soluciones y la negación de los hechos. La
solidez del equipo científico (más del 97% de los climatólogos concuerdan) debe
ser el punto de partida para cualquier discusión seria sobre el clima.
En conclusión, el ODS
13 no solo exige una transformación tecnológica y económica, sino también una
victoria en el frente de la información. Superar el negacionismo climático es
esencial para que las sociedades puedan actuar con rapidez y escala necesaria.
La acción climática no
es una opción, sino una responsabilidad hacia las futuras generaciones, y solo
se logrará si se basa en la evidencia y se rechaza la desinformación
interesada. La capacidad de adaptación depende directamente de la voluntad
política, y esta voluntad solo puede aceptarse cuando la ciudadanía está bien
informada y consciente de los problemas climáticos.
FUENTES:
- https://www.pactomundial.org/ods/13-accion-por-el-clima/
- https://www.ipcc.ch/languages-2/spanish/
- https://revistascientificas.uspceu.com/doxacomunicacion/article/download/2861/4899/22083
- https://es.wikipedia.org/wiki/Objetivo_de_Desarrollo_Sostenible_13

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