Ser billonario, en español, etimológicamente hablando significa poseer una fortuna equivalente o superior a un millón de millones (10^12). Una cantidad de absurdas proporciones que todavía aguarda a ser traspasada.
Por lo tanto, ya que esta cifra no ha sido alcanzada
hasta la fecha, se le ha dado una acepción diferente como resultado de
influencias internacionales dónde ser billonario significa poseer un patrimonio
neto superior a mil millones (10^9), no necesariamente en valor monetario
físico, ya que el patrimonio neto es la resta de toda deuda a todo bien activo
de dicho individuo.
Con el propósito de la claridad de este trabajo,
cualquier persona referida como billonaria de aquí en adelante es poseyente de
esta segunda acepción, dónde sus riquezas traspasan los mil millones.
Se puede llegar a este estado de riqueza a través de
herencia familiar, emprendimiento propio desde cero, y oportunidades en
sectores como la innovación tecnológica, finanzas o inmobiliario, o una
combinación de estas.
Los billonarios pueden surgir en cualquier industria, ya
sea la tecnológica, la de moda y comercio minorista, la musical etc. Destacadas
figuras han conseguido alcanzar este prestigioso estatus monetario, algunas de
forma más éticamente moral que otros, pero sin duda con indiscutible eficacia.
Las dos estrellas multimillonarias más reconocidas de la
industria musical son Jay-Z, considerado el músico más rico, con negocios en
música, licores y arte, superando los 2,5 millones de dólares y Taylor Swift,
la primera cantante en la historia en lograr ser billonaria puramente de su
música, sin ninguna empresa de cosméticos o de ropa a su nombre, cuyo último
tour mundial, el “Eras Tour”, recaudó más de 2 mil millones de dólares,
convirtiéndose en la gira más taquillera de la historia.
En lo que respecta a la industria de la moda, también se
encuentran figuras influyentes como Bernard Arnault y Amancio Ortega.
Bernard Arnault es el presidente y CEO del conglomerante
de lujo LVMH, que agrupa marcas de nombre reconocido como Louis Vuitton,
Christian Dior, Givenchy, Sephora, entre muchas otras en moda, vinos y licores,
cosméticos y relojería.
Por otra parte, es un multimillonario español, conocido
principalmente por ser el fundador de Inditex, el gigante de la moda con marcas
como Zara, Pull&Bear, Bershka, Stradivarius y Lefties.
Finalmente, en la industria de tecnología e innovación es
donde la mayoría de la riqueza está esparcida, con gigantes como Jeff Bezos,
propietario de Amazon, Mark Zuckerberg, propietario de Meta, y el hombre más
rico del mundo, Elon Musk, propietario de Tesla y SpaceX.
No es todo blanco y negro, ya el impacto económico de los
millonarios es dual, impulsan la economía a través de la inversión y la
creación de empresas, pero su creciente concentración de riqueza incrementa la
desigualdad, ya que acaparan una porción descomunal de la riqueza generada, a
menudo beneficiándose de sistemas fiscales regresivos, mientras que el resto de
la población está empobreciéndose
Similarmente a su impacto económico, el social también
cuenta con sus puntos fuertes y algunos algo menos aclamables. Por ejemplo, los
billonarios promueven un estilo de vida lujoso, de alto consumo, normalmente
solo estable en su estado económico que genera inconformidad en las clases más
bajas, generando expectativas que llevan a la desigualdad tanto económica como
social.
Sin embargo; muchos multimillonarios, usualmente aquellos
que no vienen de linaje de gran riqueza, que han tenido que esforzarse y ser
los mejores del mundo en lo suyo, suelen destinar recursos a inversión social,
como organizaciones medioambientales o dedicadas a ayudar a la humanidad.
Tras investigar e informarse de este tema, uno debe
cuestionar la moralidad del sistema. ¿Acaso es justo que unos pocos posean más
de la mitad de toda la riqueza mundial mientras hay gente muriéndose de
hambre?. Ciertamente no, ¿pero podemos mortificar a una persona honorable que
dona a menudo y ha ganado su dinero con su talento y perspicacia?
Es importante aclarar que la vasta mayoría de los
billonarios no entran en esa categoría pero es imperativo no olvidar que no
todos los multimillonarios son monstruos que merecen cualquier tipo de
crucificación, por mucho que otros varios lo merezcan. Desde mi punto de vista
depende de dónde ha venido esa persona, cuáles son sus aparentes intenciones,
si es activista en los derechos humanos o donan algo.
No es lo mismo una cantante, criada en una granja de
árboles de navidad cuyo trabajo ha inspirado a miles de mujeres jóvenes y cuyas
protestas contra las grandes editoriales musicales sobre la posesión de su
propio arte han cambiado la industria permanente como Taylor Swift a un
empresario nacido en una familia adinerada, que acumula unas riquezas absurdas,
con comportamientos nazis e inhumanos como Elon Musk.
Concluyendo, este tema genera avivadas conversaciones de
varias clases económicas, pero es importante el evaluar críticamente estos
aspectos antes de formar una opinión que pueda llevar a un mayor
desconocimiento sobre los multimillonarios.

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