El Objetivo de Desarrollo Sostenible 16 forma parte de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas y busca construir sociedades pacíficas e inclusivas, con justicia para todas las personas y buenas instituciones que funcionen correctamente. Uno de los aspectos más importantes a mi parecer de este objetivo, es el acceso a la justicia para todos, es decir, que todas las personas cuenten con las herramientas necesarias para defender sus derechos cuando lo necesiten. Aunque la justicia está reconocida como un derecho en muchos países, en la práctica no todas las personas tienen el mismo acceso. Esto sigue siendo un reto en el mundo actual.
El acceso a la justicia significa que cualquier persona,
sin importar su dinero, educación, género o el lugar donde vive, pueda conocer
sus derechos y hacerlos valer ante los tribunales o ante las instituciones
competentes. Sin embargo, hay muchas barreras que impiden que esto sea real.
Por ejemplo, los costes de los procesos judiciales o la necesidad de pagar
abogados hacen que muchas familias no puedan permitirse defender sus derechos.
La falta de información y el desconocimiento de la ley también dificultan que
muchas personas sepan qué pueden hacer cuando ven vulnerados sus derechos.
Además, hay colectivos que tienen aún más dificultades para
acceder a la justicia. Estos pueden ser personas que viven en zonas rurales o
pobres, migrantes que no dominan el idioma del país donde viven, personas con
discapacidad o incluso quienes tienen poca educación formal. En estos casos,
las barreras son mayores porque también influyen factores sociales y culturales
que complican aún más la defensa de sus derechos.
En la actualidad, se han celebrado reuniones importantes
para intentar mejorar esta situación a nivel mundial. Por ejemplo, en Madrid,
del 12 al 14 de noviembre de 2025, se ha celebrado la 10ª Mesa Redonda Global
de la OCDE sobre Igualdad de Acceso a la Justicia, donde representantes de más
de 40 países han debatido cómo hacer que los sistemas judiciales sean más
accesibles para todas las personas.
Y como dijo Félix Bolaños, ministro de la Presidencia,
Justicia y Relaciones con las Cortes de España, en esa reunión tan importante:
“La Justicia debe ser entendida como un servicio público esencial y una pieza
clave para garantizar los derechos de todas las personas.” En mi opinión, esta
frase es muy significativa porque nos recuerda que la justicia no debe ser algo
que solo unos pocos pueden usar, sino un servicio que pertenece a toda la
sociedad. Esto quiere decir que todos deberíamos tener la oportunidad de
acceder a los tribunales y a la defensa de nuestros derechos sin importar
nuestra situación económica o social. Si las instituciones no hacen esto
posible, entonces no se cumple realmente con la idea de justicia para todos.
Otro motivo por el que sigue siendo un reto el acceso a la
justicia es la lentitud de los sistemas judiciales. En muchos países, los
procesos judiciales pueden durar años, y cuando las personas necesitan una
solución rápida, esto hace que muchas veces se cansen de luchar o simplemente
abandonen sus reclamaciones. Esto puede ocurrir cuando una persona tiene un
conflicto laboral, una disputa por un contrato o incluso una situación de
violencia, y necesita una respuesta rápida para proteger sus derechos o su seguridad.
También influye la manera en la que el sistema judicial
está organizado. En muchos casos, los procedimientos son complicados y tienen
un lenguaje muy técnico, lo cual hace difícil que una persona normal entienda
qué debe hacer. Esto significa que muchas veces se necesita un abogado
especializado para poder enfrentarse al sistema, lo cual puede encarecer y
hacer más difícil el acceso a la justicia para quienes no tienen recursos.
A pesar de las dificultades, el ODS 16 propone soluciones
que pueden ayudar a mejorar esta situación, como ofrecer asistencia jurídica
gratuita a quienes no pueden pagar un abogado, mejorar la educación sobre
derechos en las escuelas y facilitar el acceso a la información legal mediante
canales claros y comprensibles. También es importante que los países inviertan
en mejorar y modernizar sus sistemas de justicia, de manera que sean más
rápidos, eficientes e inclusivos,
especialmente para las personas más vulnerables.
Una de las soluciones, y que además uno de los
pilares fundamentales para cumplir el ODS 16 de la Agenda 2030 es la abogacía
de oficio, que garantiza el acceso a la justicia a quienes no disponen de
recursos. Este sistema se aplica en Europa desde hace décadas, aunque su
funcionamiento y financiación varían según el país, siendo más eficaz en
algunos Estados que en otros. A pesar de su larga implantación y de su papel
clave en la igualdad ante la ley, la asistencia jurídica gratuita aún presenta
carencias, por lo que necesita mejoras para alcanzar un nivel plenamente justo
y eficiente.
En conclusión,
el acceso a la justicia para todos sigue siendo un reto hoy porque existen
muchas barreras sociales, económicas y estructurales que impiden que el derecho
a la justicia sea realmente igual para todas las personas. Aunque se están
realizando esfuerzos a nivel nacional e internacional —como la reunión de la
OCDE en Madrid— todavía queda mucho por hacer. Garantizar que todas las
personas puedan defender sus derechos no solo mejora su vida, sino que también
fortalece la confianza en las instituciones y la cohesión de toda la sociedad.
Fuentes utilizadas:
- OCDE — OECD Global Roundtable on Equal Access to Justice
https://www.oecd.org/en/events/2025/11/2025-oecd-global-roundtable-on-equal-access-to-justice.html - Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes
(España) — Bolaños destaca la necesidad de acelerar las reformas para una
Justicia moderna
https://www.mjusticia.gob.es/es/institucional/gabinete-comunicacion/noticias-ministerio/dialogo-ocde - OCDE — Access to justice
https://www.oecd.org/en/topics/access-to-justice.html

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Queremos saber tu opinión. Se respetuoso y enriquece a la comunidad