La contaminación submarina es la introducción de sustancias o energía en el mar por actividades humanas, afectando gravemente la vida marina y los ecosistemas a través de vertidos plásticos, químicos, aguas residuales, la agricultura pesticidas, fertilizantes, y la contaminación acústica/lumínica, provocando eutrofización, enfermedades, daños físicos, y alteración de comportamientos, con graves consecuencias para la biodiversidad y potencialmente para los humanos. Plásticos y micro plásticos Deshechos que matan animales por enredo o ingestión, liberando toxinas.
Causas:
Productos Químicos: Pesticidas,
fertilizantes, metales pesados, fármacos y detergentes que llegan por ríos y aguas subterráneas, causando eutrofización y toxicidad.
Aguas Residuales: Aportan
patógenos como bacterias, virus que enferman
corales e invertebrados.
Hidrocarburos: Derrames
y actividades de petróleo y gas que afectan la fisiología y comportamiento de los organismos.
Contaminación Acústica: Ruido
de barcos y exploraciones sísmicas
que interfiere con la
comunicación y navegación de la fauna marina.
Contaminación
lumínica: Perturba los ritmos naturales de las especies marinas.
Consecuencias:
Daño directo: Heridas,
malformaciones, asfixia y muerte de animales por plásticos
o enredos.
Eutrofización: Exceso de
nutrientes que reduce el oxígeno y daña los ecosistemas.
Impacto en la cadena alimentaria: Los micro
plásticos y toxinas son ingeridos
por pequeños organismos y pasan a peces y humanos.
Alteración Comportamental: El ruido afecta
la comunicación, detección de presas y patrones
de migración.
Pérdida de biodiversidad: Extinción de especies aún desconocidas y destrucción
de hábitats.
Los mares y océanos han actuado durante cientos de años
como enormes alfombras bajo las que ocultar la suciedad. Por ello, se han
convertido en el lugar de descanso final de millones de toneladas de residuos
químicos, industriales y radiactivos (como es el caso de los miles de bidones
hallados frente a las costas gallegas). Un gran número de estos contaminantes
acaban en los fondos marinos, donde los ingieren pequeños organismos y entran
en la cadena trófica. De ahí, trazas de químicos y medicamentos van pasando de
animal a animal, acumulándose en una concentración cada vez mayor hasta llegar
a los niveles superiores donde
pueden repercutir en la salud
de los animales y humanos.
Aunque en el caso de los humanos, esta es únicamente una de las vías de
entrada. Varios estudios también han encontrado micro plásticos y otros
contaminantes en productos procedentes del mar
como la sal marina.
El caso del río Mississippi explicado anteriormente es un
ejemplo grave de lo que sucede por la contaminación química. Muchos de estos compuestos que llegan al océano contienen pesticidas, herbicidas,
detergentes, fertilizantes u otros productos químicos de origen industrial y
aguas residuales. Generalmente, dichos residuos provienen de las aguas
interiores, a cientos de kilómetros de las costas, y afectan a todo el ecosistema
fluvial. El problema de estos vertidos es que aumentan de forma explosiva la
cantidad de nutrientes disponibles. Las bacterias y algas, al tener barra
libre, proliferan sin control y consumen todo
el oxígeno presente en las aguas, por lo que el resto de organismos marinos se
asfixian. Uno de los casos
más sonoros de estas contaminaciones en nuestro país es el Mar
Menor, una albúfera en la región de Murcia que recoge las aguas cargadas
de fertilizantes y otros compuestos químicos de campos,
fábricas y minas cercanas. Debido a estos vertidos, cada año se producen
florecimientos de algas que acaban con su rica biodiversidad y rompen los
equilibrios de los ecosistemas.
Aunque
la contaminación marina tiene una larga historia, las primeras leyes
internacionales para contrarrestar solo se promulgaron a partir de mediados del
siglo XX. Durante
mucho tiempo la mayoría de los científicos creían que los mares y los océanos eran tan grandes que tenían
una capacidad ilimitada para diluir la contaminación y, con ello, neutralizar
sus efectos dañinos. Sin embargo, a comienzos de la década de 1950 la
contaminación marina se había convertido en una fuente de preocupación que
también se manifestó en varias convenciones de las Naciones Unidas sobre el
Derecho del Mar.
Imagen Fundación Aquae

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Queremos saber tu opinión. Se respetuoso y enriquece a la comunidad