miércoles, 21 de enero de 2026

La desnutrición en Corea del Norte


Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, adoptados en 2015, buscan erradicar problemas globales para 2030. El ODS 2, "Hambre Cero", pretende acabar con el hambre, lograr la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y promover la agricultura sostenible. Sin embargo, en la República Popular Democrática de Corea (Corea del Norte), la desnutrición persiste como un problema estructural y grave, afectando a millones de personas. Este país aislado representa un caso extremo de fracaso en el cumplimiento de este objetivo, donde factores políticos, económicos y ambientales convergen en una crisis alimentaria crónica. A pesar de algunos esfuerzos internos, la población enfrenta inseguridad alimentaria persistente, con altos niveles de desnutrición crónica (retraso en el crecimiento o "stunting") y aguda, especialmente entre niños y ancianos. Este trabajo analiza las causas, la situación actual, las consecuencias y las barreras para avanzar hacia el ODS 2.

Causas principales de la desnutrición

La crisis alimentaria en Corea del Norte tiene raíces históricas y actuales. Tras el colapso de la Unión Soviética en 1991, el país perdió subsidios clave en fertilizantes, combustible y maquinaria agrícola, lo que provocó la devastadora hambruna de los años 90, conocida como la "Marcha Ardua", con cientos de miles (posiblemente hasta 2 millones) de muertes por inanición. Aunque la situación mejoró temporalmente, las causas estructurales persisten.

En la actualidad, el aislamiento internacional es decisivo. Las sanciones de la ONU por el programa nuclear y balístico limitan las importaciones de alimentos, fertilizantes y tecnología agrícola. El cierre total de fronteras desde 2020 por la pandemia de COVID-19 agravó esto: se cortaron suministros desde China (principal socio comercial), reduciendo drásticamente las importaciones. Además, desastres naturales frecuentes, como inundaciones y tifones, destruyen cosechas en un país con suelos pobres y dependencia del arroz y maíz.

Políticamente, el régimen prioriza el gasto militar y nuclear sobre la agricultura y el bienestar social. El "Songun" (política militar primero) y el desarrollo de armas desvían recursos que podrían destinarse a fertilizantes, irrigación o distribución equitativa de alimentos. El sistema de distribución pública (PDS) es ineficiente y desigual: la élite y el ejército reciben prioridad, mientras la población general depende de mercados informales ("jangmadang") con precios altos e inestables. Informes recientes indican que, pese a intentos de aumentar la producción interna, alrededor de la mitad de la población (unos 12 millones de personas) sigue subnutrida.

Situación actual y características

Según datos de organismos internacionales actualizados a 2025, la inseguridad alimentaria afecta gravemente a Corea del Norte. El Relator Especial de la ONU sobre derechos humanos en el país, Elizabeth Salmón, señaló en marzo de 2025 que, a pesar de esfuerzos por aumentar la producción agrícola, cerca del 50% de la población (aproximadamente 12 millones) permanece subnutrida. Informes previos de la FAO y el PMA (Programa Mundial de Alimentos) estimaban déficits crónicos de cientos de miles de toneladas de cereales, y la situación no ha mejorado significativamente.

La desnutrición crónica afecta especialmente a niños: tasas altas de retraso en el crecimiento (stunting) limitan el desarrollo físico y cognitivo. Ancianos y mujeres embarazadas/lactantes también son vulnerables. El gobierno ha admitido tensiones alimentarias y pedido a la población "comer menos" en periodos críticos. Aunque no hay hambruna masiva declarada como en los 90, la crisis es "silenciosa" y estructural, agravada por la falta de acceso a ayuda humanitaria plena debido a restricciones políticas y sanciones.

Consecuencias humanas y sociales

Las repercusiones son profundas y multigeneracionales. En niños, la desnutrición crónica causa daños irreversibles: menor estatura, menor capacidad cognitiva, mayor vulnerabilidad a enfermedades y menor productividad adulta. Esto perpetúa la pobreza y limita el desarrollo del país. La mortalidad infantil y materna aumenta, junto con anemia y deficiencias de micronutrientes.

Socialmente, genera mendicidad, deserción escolar (niños buscan comida en vez de estudiar) y migración ilegal riesgosa hacia China. Hay testimonios de muertes por inanición en zonas rurales y prisiones, y desigualdad extrema: la élite de Pyongyang come bien, mientras el resto sufre. Desde el punto de vista de derechos humanos, viola el derecho a la alimentación y se vincula a represión (castigos por comercio informal o consumo de medios extranjeros).

Económicamente, reduce la fuerza laboral futura y frena cualquier crecimiento sostenible, alejando al país del ODS 2 y de otros objetivos relacionados (salud, educación).

Conclusión

Corea del Norte ilustra cómo factores políticos y aislamiento pueden bloquear avances en el ODS 2. Las causas combinan herencia histórica, sanciones, desastres naturales y prioridades estatales erróneas. Las consecuencias son devastadoras para la población vulnerable, con un impacto duradero en generaciones. Para avanzar, se necesita diálogo internacional, alivio selectivo de sanciones para ayuda humanitaria y reformas internas que prioricen la agricultura y equidad. Sin cambios, el hambre persistirá, recordándonos que el ODS 2 requiere no solo producción, sino justicia y cooperación

FUENTES:https://www.youtube.com/watch?v=Dq6ESvxRAjE

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