El cántabro de Cabezón Nacho Vigalondo es, sin lugar a duda, una de las referencias clave del nuevo cine español. Desde su nominación al Oscar 2004, por el corto “7:35 de la mañana”, ha encandilado a la crítica al público y a la profesión. Su nueva lectura del lenguaje cinematográfico le ha hecho un habitual de cursos y coloquios. Bloguero convencido, su joven cinematografía es estudiada al milímetro por quienes inician un camino creativo a menudo difícil. Y ello pese a ser un autodidacta que ni siquiera ha querido acabar los estudios de audiovisuales. Apreciado por su labor de guionista, se le considera uno de los gurús del cine español actual.