El agua es el recurso más valioso de nuestro planeta, pero a menudo olvidamos que no basta con que el agua "esté ahí"; su calidad es lo que realmente determina si la vida puede prosperar, entender la calidad del agua implica mirar más allá de la transparencia del líquido y comprender los procesos químicos, biológicos y humanos que la condicionan. La calidad del agua se define como la medida de la condición del agua en relación con las necesidades de una o más especies bióticas o a cualquier necesidad humana.
En primer
lugar, debemos distinguir entre agua potable y agua contaminada. El agua que
sale por nuestros grifos pasa por complejos procesos en las Estaciones de
Tratamiento de Agua Potable (ETAP). Allí se eliminan microorganismos patógenos
(bacterias y virus) y sustancias químicas nocivas. Sin embargo, a nivel global,
la situación es alarmante: según la Organización Mundial de la Salud
(OMS), miles de millones de personas consumen
agua que pone en riesgo su salud. La falta de calidad del
agua es la causa directa de enfermedades graves como el cólera o la diarrea
infantil, que siguen siendo mortales en muchas partes del mundo.
Desde el punto de vista químico,
la calidad se ve alterada
por la actividad industrial y agrícola.
El uso excesivo de fertilizantes en el campo
provoca la filtración de nitratos hacia
los acuíferos subterráneos.
Además, el fenómeno de la eutrofización es uno de los mayores problemas
ambientales actuales. Ocurre cuando el exceso de nutrientes en ríos y lagos
provoca un crecimiento descontrolado de algas que consumen todo el oxígeno,
dejando el agua "muerta" para los peces y otras especies. Esto no es
solo un problema ecológico, sino que encarece muchísimo los procesos de
limpieza para el consumo humano.
Otro factor
crítico es la contaminación por plásticos y microplásticos. Estos materiales no
desaparecen, sino que se fragmentan en partículas minúsculas que terminan en la
cadena alimentaria. Investigaciones recientes publicadas por agencias como la
Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) advierten que estos contaminantes ya están presentes
en casi todas las fuentes de agua dulce del continente, lo que supone un
reto tecnológico nuevo para las plantas de tratamiento.
La
tecnología, afortunadamente, está avanzando para combatir estos problemas. El
uso de la ósmosis inversa y la desalinización son soluciones clave
en zonas con escasez, como sucede
en muchas partes de España.
Además, la digitalización permite hoy monitorizar en tiempo real la pureza de nuestros ríos,
detectando vertidos ilegales de forma inmediata.
Para concluir, la
calidad del agua es una responsabilidad compartida. Como ciudadanos, pequeñas
acciones como no tirar aceites ni toallitas por el desagüe protegen los
sistemas de depuración (EDAR). Como sociedad, el cumplimiento del Objetivo de
Desarrollo Sostenible 6 de la ONU es fundamental para garantizar que el agua limpia no sea un lujo, sino un derecho efectivo para todos. Sin agua de calidad, no hay futuro
posible para la biodiversidad ni para la humanidad.
1. Saneamiento: Separar el agua potable de las residuales es el factor
que más ha aumentado la esperanza de vida. Construir infraestructura básica es vital para eliminar
enfermedades y permitir que las economías prosperen.
2. Acceso y
tratamiento: Llevar agua a los hogares
ahorra tiempo clave (especialmente a mujeres
y niños) para la educación
y el trabajo. Es necesario
usar sistemas de filtrado sencillos y resistentes para garantizar su
potabilidad.
3. Protección de ecosistemas: La salud humana depende de ríos y lagos sanos. Proteger estos entornos permite
que la naturaleza ayude a depurar el agua y evita la escasez causada por la contaminación y
el cambio climático.
4.
Gestión equitativa: Los gobiernos deben negociar acuerdos justos entre la
industria, la agricultura y las comunidades para que el desarrollo económico
no agote el recurso ni afecte el derecho al agua de
nadie.
5. Desafío
global: Aunque se ha avanzado en el ODS 6 de la ONU, millones de
personas siguen sin servicios básicos,
lo que lo mantiene como uno de los mayores retos humanitarios actuales.
Fuentes de información consultadas:
Para elaborar
esta redacción se han utilizado
datos y conceptos de las siguientes fuentes oficiales y especializadas:
Naciones Unidas (ONU): Datos sobre el Objetivo
de Desarrollo Sostenible 6 (Agua limpia y
saneamiento).
Organización
Mundial de la Salud (OMS):
Información sobre las enfermedades transmitidas por el agua y estándares de
potabilidad.
Agua: Portal especializado en el sector hídrico de donde se extrajeron conceptos
sobre eutrofización y tratamiento de aguas.
Agencia Europea de Medio Ambiente
(AEMA): Informes sobre el estado de las aguas
superficiales y subterráneas en Europa.

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