El ODS 12 de la Agenda 2030 busca garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles, haciendo más y mejores cosas con menos recursos y sin desaprovechar los bienes que se producen. Se enfoca en reducir drásticamente el desperdicio de alimentos y disminuir la generación de residuos entre otras metas enfocadas en el aprovechamiento de los recursos y el medio ambiente.
El desperdicio alimentario son aquellos productos agrícolas y alimentarios descartados
de la cadena alimentaria que siguen siendo perfectamente comestibles y
adecuados para el consumo humano y que, a falta de posibles usos alternativos,
terminan desechados como residuo.
Es un problema global y
nacional crítico, donde aproximadamente un tercio de la producción mundial se
pierde, que es una cantidad enorme. En España, en 2022, se desperdiciaron 1,17
millones de toneladas de alimentos y bebidas, más o menos unos 65,5 kilogramos
por hogar. Las principales causas incluyen la mala planificación de compras, la
gestión inadecuada de las fechas de caducidad y el almacenamiento incorrecto,
siendo frutas, verduras y pan los productos que más se desechan en nuestro
país. Los países que lideran la lucha contra el desperdicio de alimentos
son,Francia, el primer país que implementa medidas contra este problema en sus
supermercados,
Italia,Dinamarca,España,Reino
Unido,China,Corea del Sur,Australia y Noruega, que plantean reducir la cantidad
de residuos que producen en un 50% para el año 2030,colocando prohibiciones de
destruir comida y donaciones obligatorias. Ahora veremos qué medidas está
tomando España para evitar este problema.
La
lucha contra el desperdicio alimentario en España se ha intensificado con la
entrada en vigor de la Ley 1/2025 en abril, cuyo objetivo es reducir a la mitad
la basura alimentaria para 2030 respecto a 2020. La normativa obliga a donar excedentes y obliga a los
hosteleros a facilitar, gratuitamente, envases para llevar las sobras.
La normativa fomenta actuaciones para evitar la pérdida de alimentos en toda la
cadena alimentaria, desde la cosecha hasta el consumo. Aparte de esto,
El Consejo de Ministros aprobó el 7 de junio de
2022 el proyecto de Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio
Alimentario, la primera regulación sobre esta materia que se promulga en
España, con el objetivo de reducir el desecho a la basura de alimentos sin
consumir y favorecer un mejor aprovechamiento de éstos. Durante el año 2020, los hogares españoles
tiraron a la basura 1.364 millones de kilos/litros de alimentos, una media de
31 kilos/litros por persona.
Con la aprobación de esta ley, el Gobierno dio un
paso más en su compromiso con el cumplimiento del ODS 12.
El
desperdicio de alimentos tiene graves consecuencias ambientales, económicas y
sociales.
Las consecuencias
del desperdicio alimentario son muy graves, por eso muchos países están
poniendo de su parte para frenarlo, o por lo menos disminuirlo. Provoca entre
el 8 % y el 10 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero
debido al metano en vertederos, desperdicia recursos naturales vitales como agua
y tierra, y supone un coste económico de un billón de dólares anuales, mientras
agrava la inseguridad alimentaria global.
En
conclusión, se espera que para 2030 las cantidades de comida desperdiciada
hayan reducido significativamente, lo que acabaría con muchos problemas del
mundo actual y frenaría el cambio climático.
Imagen CSA Seguridad alimentaria

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