martes, 10 de febrero de 2015

Javier Botet, el extraño actor



Javier Botet es un actor atípico que cuenta como éxitos cada una de sus películas. Tras “Rec” y “Mama”, se prepara para su aventura americana, de la mano del Guillermo del Toro.
Su pasión por el cine fue temprana, cuando de adolescente realizaba cortos con sus amigos. Pero fue hace 10 años, cuando llegó a Madrid para ganarse la vida como ilustrador, en editoriales pequeñas y haciendo dibujos animados cuando todo cambió. “La casualidad me llevó a un curso de efectos especiales. Mis dotes interpretativas son mi predisposición, el arte dramático era lo que había trabajado de modo totalmente libre, autodidacta con mis amigos y lo que hice fue aprovechar ese curso para darme a conocer entre los profesionales del maquillaje. Tuve una oportunidad en una película en la que el profesor Pedro Rodríguez iba a hacer un personaje fantástico le comenté que yo estaba ahí para que me diera una oportunidad si quería explotar mi físico. Me la dio y a partir de ahí conocí a gente, empecé con un representante y comenzó un trabajo tras otro”.


Botet padece el llamado síndrome de Marfan, una enfermedad rara del tejido conectivo, cuya manifestación más visible es el alargamiento de las extremidades. Un hecho que ha dibujado su desgarbada figura y le ha abierto un hueco en el cine fantástico y de terror. Un tipo de producciones en las que se invierte mucho dinero y en las que el riesgo de fracaso es muy alto. Pero el triunfó. Tras REC, Javier tiene en cartelera “Mamá” , una producción donde se ha trabajado con una de las chicas de oro de Hollywood, Jessica Chastain, que ha contado con mucha distribución y que al llegar al número 1 en Estados Unidos, ha relanzado su carrera

Dos directores han marcado hasta ahora su carrera,  Álex de la Iglesia, con quien ha hecho un par de trabajos y con Guillermo del Toro, con quien ha coincidido en “Mamá”. “Trabajar con él internacional. El hecho de haber trabajado con él y de satisfacerle me ha introducido en su mundo mental y ha creado un contacto del que creo surgirán dos proyectos muy interesantes en breve”.

Su trabajo le está abriendo las puertas del mercado americano y acercarse a sus sueños, trabajar en producciones de ciencia ficción, intervenir en la última entrega de Star Wars, trabajar con Spielberg, hacer cosas con Peter Jackson o incluso acercarse al drama, con sus mitos de siempre, Lars von Traer o Tarantino. De momento, disfruta de sus últimos éxitos “Las Brujas de Zurragamurdi” o “Magical Girl” (premiada en los Goya 2015), al tiempo que se desplaza allí donde se lo piden (como hace unos días a Granada) para apoyar jóvenes iniciativas y talentos jóvenes.
Donde el tono distendido de la conversación cambia es al hablar de política cultural. Aquí Botet se enerva. “La piratería es un tema cultural. Es preciso concienciar a nuestros hijos y o lo hacemos. En España la piratería es un acto generalizado. Deberíamos ser un poco más responsables y darnos cuenta que nos estamos cargando la cultura española. Yo no tengo ninguna fe en el ser humano y menos en los españoles”. Relacionado con ello, Botet tampoco es partidario del actual sistema de subvenciones que mantiene al cine español. “Son parte de esa España con la que no comulgo, la que cuenta con ciertos circuitos de búsqueda de fondos donde suelen abundar los corruptos y el desorden. Simplemente ese sistema no fomenta el talento sino los contactos. No entiendo que los españoles tengan que pagar dinero  para que ciertas personas hagan películas que realmente al público no le gustan. Considero que hay que diferenciar el cine que puede ser arte y el cine que es espectáculo pero, sobretodo, el cine debe ser hecho para el espectador, no para ti y que te la pague el estado”.
Pero Botet si que percibe cambios. Para el actor hay un aire  de renovación juvenil, con más atención a la taquilla, con un espíritu muy engullido por el cine americano y con nuevos directores que están dando un poco  más de sentido a la industria. Aunque, “siempre hay una brisa de esperanza pero que o acaba de convertirse en realidad. Es algo muy lento, de momento sigue siendo eso, un aire de esperanza. De momento habrá que esperar 20 años para saber si era de verdad o solo era un espejismo”.
El ejemplo es el mismo. Con cuatro compañeros ha montado una productora, Meteorito Ozil, con la que están produciendo nuevas ideas y cortometrajes. Su última idea es un montaje formado por cuatro fracciones con una intención conjunta, de cuatro directores diferentes. Pero escuchémosle, es lo mejor.

¿Cómo empezó su carrera profesional?
El cine siempre me gustó y atrajo mi interés. Pero no hice ninguna carrera de arte dramático ni me prepare. Simplemente de vez en cuando tenía tiempo con mis amigos para hacer cortos. Hace 10 años cuando me vine a vivir a Madrid a buscarme la vida. Además de ganarme la vida ilustrando y dibujando estudié bellas artes. Iba a editoriales, hacía dibujos animados y cosas así en Madrid y seguía dándole vidilla a mi pasión por lo audiovisual, por el cine. Una vez me encontré un papel de un curso de efectos especiales. Mis dotes interpretativas son mi predisposición, el arte dramático era lo que había trabajado de modo totalmente libre, autodidacta con mis amigos y lo que hice fue aprovechar ese curso de efectos especiales para darme a conocer con los profesionales del maquillaje. Tuve una oportunidad en una película en la que el profesor Pedro Rodríguez iba a hacer un personaje fantástico. Le comenté que yo estaba ahí para que me diera una oportunidad si quería y quería explotar mi físico. Confió en mi y como era algo sencillo y requería solo físico me dieron esa posibilidad y a partir de ahí conocí a gente, tuve un representante y empezaron  a ver mi trabajo por otro lado. Así comenzó mi carrera.
A nivel general para alguien que este comenzando, ¿que pasos crees que debería seguir?
No lo sé porque la verdad que mi situación es tan peculiar, yo juego en una banda que me da mi físico, hay gente que está estudiando y trabajando para ser actor desde muy joven y saben más. Pero tal como está la profesión les recomiendo que tengan un físico peculiar.
¿Cuánto te ha marcado tu físico?
En este caso me dio toda la fuerza para hacer lo que quería. De hecho, cuando empecé vivía con tres en un piso y los tres eran estudiantes de arte dramático y veía lo complicado que era la competencia, la gente que aspiraba al papel de protagonista era guapito y joven. Para ese tipo de papel de cualidades interpretativas y un físico guapo, hay tanta gente que es una lotería que te contraten. Mis papeles asumo que son más limitados en cuanto a talento artístico, pero a mi me ha permitido acercarme al cine que he amado tanto.
¿Te esperabas tantos éxitos desde “REC” hasta llegar al actual “Magical Girl”?
La verdad que un éxito se espera siempre, pero no se prevé nunca, aunque se pongan a su disposición mucho dinero y talento. Es más fácil fracasar que tener un éxito y menos un éxito grande y eso nos pasó con “REC”. “REC” fue una película que se hizo con poca intención y con bajo presupuesto y una esperanza muy vaga y que fue una sorpresa absoluta. Con “Mamá” ya se apostaba más fuerte el tener en el reparto a Jessica Chastain, la chica de oro en Hollywood, y detrás a unos grandes estudios como Universal que iba a hacer un trabajo de distribución importante. Yo realmente después de tanto trabajo y tantas fotos lo que esperaba es que no fuese una película más de terror de estas que están una semana en cartelera, la gente ni las ve y les dices  el nombre y ni les suena. Tenía la esperanza de que al menos tanto esfuerzo y tanto trabajo no hubiera quedado en el olvido pero que fuera número 1 en taquilla en Estados Unidos, número 1 aquí en España  y estar teniendo todo este éxito nunca terminas de verlo claro.
¿Cómo fue trabajar con Guillermo del Toro?
Fue muy bien. Yo siempre he tenido referentes. Por ejemplo siempre había querido trabajar con Álex de la Iglesia y ya he hecho un par de trabajos con él y llevaba una temporada queriendo trabajar y coincidir con Guillermo del Toro y por el tipo de películas que hacíamos sabía que podíamos llegar a coincidir. Y de repente pues acabé coincidiendo gracias a “Mamá”. Y verle satisfecho con el trabajo y verle visitándonos a menudo (porque el estaba rodando su película en las naves del al lado y venía cada vez que podía y a las sesiones de visionado para criticar y dar consejos) fue una experiencia. Hablábamos varias veces y verle tan satisfecho con el trabajo me alegraba, pero un minuto después me centraba porque además de hacer una película que me gustaba, podía llegar a gustarle a mucha más gente. El hecho de haber trabajado con él y de que le guste mi trabajo me ha permitido acercarme a él, seguir en contacto e introducirme en su mundo mental. Y ya hay varios proyectos que tenemos en marcha para este año.
¿Se puede decir cuales son estos proyectos?
No, de momento se puede decir que hay dos proyectos en los que Guillermo del Toro cuenta conmigo y en los próximos meses se irán diciendo porque de momento no hay nada firmado solo son conversaciones por emails.

¿Crees que una película como por ejemplo “Mamá” puede lanzar tu carrera a Hollywood?

Sí, bueno, de alguna manera ya lo ha hecho porque ahora en Hollywood ya conocen mis capacidad y bueno he empezado a notar algunos intereses, hay algún movimiento y a mi representante ya le han llamado de algunas producciones americanas para preguntar sobre disponibilidad y a parte de que hay proyectos con Guillermo del Toro pues el ver que hay otra cositas que se están moviendo yo supongo que sí y espero que si se consolide una carrera en Hollywood.

¿Cuáles son tus sueños de celuloide, Javier?

Por ahora todo va siendo como un cuento y muy bonito, pero conforme vives más desde dentro esta carrera ves lo complicado e inestable que es y entonces empiezas a centrarte en tus sueños, en tener una carrera lógica, creyente y medianamente estable que te permita tener un buen nivel de vida pero sobre todo en la continuidad de lo que sueñas, en no parar porque las pausas entre un trabajo y otro son lo peor. Es una incertidumbre y una necesidad porque estás acostumbrado a estar liado y eso te da la vida, y cuando no lo tienes te vuelves loco. Por otro lado cuando duermo y consigo dormir, sueño con triunfar en la ficción y en salir por ejemplo en la última entrega de Star Wars, que es una de mis ilusiones desde niño, trabajar con Spielberg, hacer cosas con Peter Jackson o incluso entrar en el mundo del drama con Lars von Traer o Tarantino.
Antes que un actor soy un fan, un espectador. Llevo desde crío viendo  cine compulsivamente. Para mi cada nuevo rodaje es una aventura, con quien voy a compartir escena, quien va a dirigir. Todo son regalitos e ilusiones de los que quiero perderme nada. Todo con todos.

¿Crees que las subvenciones y la lucha contra la piratería son esenciales para apoyar la cultura del cine?.

La piratería es un tema cultural para el que hay que concienciar a nuestros hijos, y no lo hacemos. Realmente todos estamos pirateando y verdaderamente concienciados hay muy pocos pero deberíamos ser un poco más responsables porque nos estamos cargando la cultura.
Somos unos chorizos todos los españoles, tanto políticos como nosotros los ciudadanos, yo no tengo ninguna fe en el ser humano y menos en los españoles. Las subvenciones no me hacen mucha gracia porque es parte de esa España con la que no comulgo, la que cuenta con ciertos circuitos de búsqueda de fondos que suelen estar con bastantes corruptos desordenados, simplemente no fomentan el talento sino los contactos.
No entiendo que los españoles tengan que pagar dinero para que ciertas personas hagan películas que realmente al público no le gusta. Si el cine estuviera hecho para el público entendería que el público las pagará pero la gran mayoría de los directores españoles han sido más artistas que cineastas. Considero que hay que diferenciar el cine que puede ser arte y el cine que es espectáculo, pero sobretodo que debe ser algo hecho para el espectador. Si no si quieres ser artista y hacer tu paja mental pues genial, a tope has sido fiel a tu idea. Si lo que quieres es hacer tu paja mental y encima que el Estado te pague tu película entonces ahí ya no.

¿Cómo ves al cine español?

Hay aires de renovación juveniles, con más atención a la taquilla, con un espíritu muy imbuido por el cine americano, porque hemos crecido viendo las películas de Spielberg y eso ha creado en muchos un poco  más de sentido de industria.
Pero siempre hay un aire una brisa de esperanza, pero que no acaba de convertirse en realidad. Es algo muy lento, de momento sigue siendo eso, un aire de esperanza. De momento hay que esperar 20 años para saber si lo que estamos viendo este año es de verdad o solo era un espejismo.

¿Cuáles son tus planes como director?

Ninguno, es algo que hago por placer. Yo cada vez que tengo tiempo hago cortometrajes, pequeñas bromitas, cosas muy sencillas, baratas, sin ninguna pretensión especial, nada más que para colgarlo en youtube, porque tengo amigos que dirigen y me gusta jugar con ellos. Para mí el cine, cuando soy director, es una manera de probar y de inventar, ver si soy capaz de hacer algo y divertirme haciéndolo.
Con unos amigos en lugar de hacer nuestros cortos hemos hecho unas cuatro fracciones con una intención conjunta y 400 euros en producción cada uno. Los actores suelen ser amigos y los técnicos son colegas así que ha sido fácil contar con ellos. Lanzar eso y verlo en todos los sitios que sea posible verlo y disfrutar, jugar. Para darle forma legal he instituido una productora, con mis compañeros que se llama Meteorito Ozil y bueno si dios quiere tenemos más proyectos e iríamos cuidándolos mas, dándoles más tiempo y ya iríamos viéndolo.


Javier Ruiz Vila, David San Juan
Colegio La Paz, Torrelavega (Cantabria)



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