Tokio es una de las ciudades más pobladas y transitadas del mundo, lo que la convierte en un lugar ideal para experimentar con nuevas formas de generación de energía sostenible. Ante el aumento del consumo energético y la necesidad de reducir la contaminación, Japón ha apostado por tecnologías innovadoras que aprovechan recursos ya existentes. Una de estas soluciones es la instalación de placas piezoeléctricas, capaces de transformar el movimiento humano en energía eléctrica.
Además,
estas iniciativas están alineadas con los objetivos medioambientales de Japón,
especialmente tras el accidente nuclear de Fukushima en 2011, que impulsó al
país a buscar alternativas energéticas más seguras y sostenibles. Las placas
piezoeléctricas no sustituyen a las grandes fuentes de energía, pero sí forman
parte de una estrategia más amplia basada en la diversificación energética y la
reducción de emisiones contaminantes.
El
concepto de piezoelectricidad nace de la palabra griega «piezo», que significa
presión. Básicamente, la piezoelectricidad es la capacidad de ciertos
materiales de generar una carga eléctrica cuando se les aplica una presión
mecánica, como puede ser una compresión, torsión, estiramiento o cualquier tipo
de esfuerzo que implique deformar el material. Este fenómeno fue observado por
primera vez en 1881 por los hermanos Pierre y Jacques Curie al estudiar la
compresión del cuarzo, y desde entonces se ha convertido en un pilar para el
desarrollo tecnológico y científico. En el caso de Tokio, las placas están
instaladas en el suelo, y por cada pisada se genera una pequeña cantidad de
energía, que, acumulada a lo largo del día, puede utilizarse para alimentar
distintos sistemas eléctricos de bajo consumo. Por ejemplo, en la estación de
Shibuya, donde cruzan más de 2,4 millones de personas al día, la energía
generada permite mantener encendidos paneles informativos y sistemas de
iluminación durante toda la jornada.
A
parte de Shibuya, otros puntos estratégicos de Tokio y de Japón, como
estaciones de metro, aeropuertos y centros comerciales, han sido utilizados
como espacios de prueba para esta tecnología. El objetivo es comprobar su
eficacia en entornos reales y estudiar su posible expansión a más zonas urbanas
con alta densidad de tránsito.
Además
de reducir la dependencia de la red convencional, la energía se produce en el
mismo punto de consumo, lo que disminuye costos de transporte eléctrico y
aumenta la resiliencia urbana ante crisis o cortes en la red principal. Todo
ello, sumado al hecho de que la tecnología piezoeléctrica no depende del clima,
a diferencia de la solar o la eólica, lo convierte en una opción atractiva para
ciudades densamente pobladas.
Sin
embargo, enfrenta un gran desafío: la cantidad de electricidad generada, aunque
apreciable en sitios muy concurridos, sigue siendo baja respecto al consumo
energético total de una ciudad moderna, sin embargo, en una ciudad como Tokio,
donde el espacio es reducido y el tránsito humano es constante, esta tecnología
resulta especialmente adecuada como complemento energético. Los altos costos
iniciales de instalación y mantenimiento, así como la limitada potencia, han
restringido hasta ahora su adopción masiva.
Japón,
a la vanguardia tecnológica, lidera la investigación en materiales más
eficientes y económicos, y explora nuevas aplicaciones para carreteras
inteligentes, mobiliario urbano y suelas capaces de transformar el caminar en
energía personal útil.
Algunos
de los beneficios son, en primer lugar, que generan una menor dependencia de
combustibles fósiles, lo que, a su vez, reduce la huella de carbono. Por otro
lado, aprovechan un recurso cotidiano que usualmente se desperdicia, el
movimiento humano. Por último, en algunas instalaciones, los peatones pueden
visualizar en tiempo real la energía que generan, fomentando la participación
activa en la sostenibilidad.
Todo
indica que, aunque todavía estemos lejos de que los pasos de los ciudadanos
iluminen una ciudad entera, el potencial educativo, ecológico y tecnológico de
las baldosas piezoeléctricas está ayudando a redefinir la relación entre
sostenibilidad y vida urbana.
En
mi opinión, las placas piezoeléctricas me parecen una alternativa muy
interesante para avanzar hacia ciudades más sostenibles. Valoro especialmente
que se estén buscando nuevas formas de producir energía limpia y reducir el uso
de combustibles fósiles. Aprovechar el movimiento de las personas para generar
electricidad me parece una idea inteligente e innovadora. Además, considero
acertado que esta tecnología se estudie en una ciudad tan transitada como
Tokio, ya que permite analizar su funcionamiento en un entorno real. Aunque no
sea suficiente para cubrir toda la demanda energética, creo que es un buen
complemento y un paso importante hacia el futuro. Este tipo de proyectos
demuestran que las ciudades del futuro no solo deben crecer, sino hacerlo de forma
responsable e inteligente.
BIBLIOGRAFÍA:
Título:
Qué es un material piezoeléctrico
y sus tipos: funcionamiento y aplicaciones
Autor:
Isaac
Espacio de
publicación: Hardware libre
Enlace: https://www.hwlibre.com/que-es-un-material-piezoelectrico-y-sus-tipos-funcionamiento-y-aplicaciones/
Título:
Japón apuesta por la energía
piezoeléctrica para generar electricidad
Autor:
Sofía Mazzucchelli
Espacio
de publicación: ReporteAsia
Enlace:https://reporteasia.com/region/japon/2024/11/12/japon-energia-piezoelectrica-generar-electricidad/
Título:
Baldosas piezoeléctricas, el
invento japonés que convierte pisadas en energía: Coldplay las usó en algunos
conciertos
Autor:
Andrea Gómez
Espacio
de publicación: El Español

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