sábado, 24 de enero de 2026

Tokio, la ciudad piezoeléctrica


Tokio es una de las ciudades más pobladas y transitadas del mundo, lo que la convierte en un lugar ideal para experimentar con nuevas formas de generación de energía sostenible. Ante el aumento del consumo energético y la necesidad de reducir la contaminación, Japón ha apostado por tecnologías innovadoras que aprovechan recursos ya existentes. Una de estas soluciones es la instalación de placas piezoeléctricas, capaces de transformar el movimiento humano en energía eléctrica.

Además, estas iniciativas están alineadas con los objetivos medioambientales de Japón, especialmente tras el accidente nuclear de Fukushima en 2011, que impulsó al país a buscar alternativas energéticas más seguras y sostenibles. Las placas piezoeléctricas no sustituyen a las grandes fuentes de energía, pero sí forman parte de una estrategia más amplia basada en la diversificación energética y la reducción de emisiones contaminantes.

El concepto de piezoelectricidad nace de la palabra griega «piezo», que significa presión. Básicamente, la piezoelectricidad es la capacidad de ciertos materiales de generar una carga eléctrica cuando se les aplica una presión mecánica, como puede ser una compresión, torsión, estiramiento o cualquier tipo de esfuerzo que implique deformar el material. Este fenómeno fue observado por primera vez en 1881 por los hermanos Pierre y Jacques Curie al estudiar la compresión del cuarzo, y desde entonces se ha convertido en un pilar para el desarrollo tecnológico y científico. En el caso de Tokio, las placas están instaladas en el suelo, y por cada pisada se genera una pequeña cantidad de energía, que, acumulada a lo largo del día, puede utilizarse para alimentar distintos sistemas eléctricos de bajo consumo. Por ejemplo, en la estación de Shibuya, donde cruzan más de 2,4 millones de personas al día, la energía generada permite mantener encendidos paneles informativos y sistemas de iluminación durante toda la jornada.

A parte de Shibuya, otros puntos estratégicos de Tokio y de Japón, como estaciones de metro, aeropuertos y centros comerciales, han sido utilizados como espacios de prueba para esta tecnología. El objetivo es comprobar su eficacia en entornos reales y estudiar su posible expansión a más zonas urbanas con alta densidad de tránsito.

Además de reducir la dependencia de la red convencional, la energía se produce en el mismo punto de consumo, lo que disminuye costos de transporte eléctrico y aumenta la resiliencia urbana ante crisis o cortes en la red principal. Todo ello, sumado al hecho de que la tecnología piezoeléctrica no depende del clima, a diferencia de la solar o la eólica, lo convierte en una opción atractiva para ciudades densamente pobladas.

Sin embargo, enfrenta un gran desafío: la cantidad de electricidad generada, aunque apreciable en sitios muy concurridos, sigue siendo baja respecto al consumo energético total de una ciudad moderna, sin embargo, en una ciudad como Tokio, donde el espacio es reducido y el tránsito humano es constante, esta tecnología resulta especialmente adecuada como complemento energético. Los altos costos iniciales de instalación y mantenimiento, así como la limitada potencia, han restringido hasta ahora su adopción masiva.

Japón, a la vanguardia tecnológica, lidera la investigación en materiales más eficientes y económicos, y explora nuevas aplicaciones para carreteras inteligentes, mobiliario urbano y suelas capaces de transformar el caminar en energía personal útil.

Algunos de los beneficios son, en primer lugar, que generan una menor dependencia de combustibles fósiles, lo que, a su vez, reduce la huella de carbono. Por otro lado, aprovechan un recurso cotidiano que usualmente se desperdicia, el movimiento humano. Por último, en algunas instalaciones, los peatones pueden visualizar en tiempo real la energía que generan, fomentando la participación activa en la sostenibilidad.

Todo indica que, aunque todavía estemos lejos de que los pasos de los ciudadanos iluminen una ciudad entera, el potencial educativo, ecológico y tecnológico de las baldosas piezoeléctricas está ayudando a redefinir la relación entre sostenibilidad y vida urbana.

En mi opinión, las placas piezoeléctricas me parecen una alternativa muy interesante para avanzar hacia ciudades más sostenibles. Valoro especialmente que se estén buscando nuevas formas de producir energía limpia y reducir el uso de combustibles fósiles. Aprovechar el movimiento de las personas para generar electricidad me parece una idea inteligente e innovadora. Además, considero acertado que esta tecnología se estudie en una ciudad tan transitada como Tokio, ya que permite analizar su funcionamiento en un entorno real. Aunque no sea suficiente para cubrir toda la demanda energética, creo que es un buen complemento y un paso importante hacia el futuro. Este tipo de proyectos demuestran que las ciudades del futuro no solo deben crecer, sino hacerlo de forma responsable e inteligente.

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

Título: Qué es un material piezoeléctrico y sus tipos: funcionamiento y aplicaciones

Autor: Isaac

Espacio de publicación: Hardware libre

Enlace: https://www.hwlibre.com/que-es-un-material-piezoelectrico-y-sus-tipos-funcionamiento-y-aplicaciones/

 

Título: Japón apuesta por la energía piezoeléctrica para generar electricidad

Autor: Sofía Mazzucchelli

Espacio de publicación: ReporteAsia

Enlace:https://reporteasia.com/region/japon/2024/11/12/japon-energia-piezoelectrica-generar-electricidad/

 

Título: Baldosas piezoeléctricas, el invento japonés que convierte pisadas en energía: Coldplay las usó en algunos conciertos

Autor: Andrea Gómez

Espacio de publicación: El Español

Enlace:https://www.elespanol.com/enclave-ods/historias/20250830/baldosas-piezoelectricas-invento-japones-convierte-pisadas-energia-coldplay-uso-conciertos/1003743902729_0.html

 


Imagen Kayak

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