viernes, 1 de junio de 2012

Entrevista con José María Diaz, parroco de Sierrallana

Ignacio Portilla


D. José María Díaz Díaz, natural de Torrelavega, Capellán del Hospital de Sierrallana y del penal del Dueso, Párroco de Ganzo y Dualez y ciudadano de Torrelavega. La vocación, ¿cuando y como surge en tu persona esta vocación para hacerte sacerdote?

Nací en una familia religiosa, más tarde la vocación se fue al lado social, político y después volvió a resurgir con la edad de 18 años.
¿Cuándo te das cuenta de que tu vida va encaminada a ayudar a los demás? ¿Y a qué edad?
He sido siempre una persona muy idealista, muy luchadora y una persona que he  querido transformar la sociedad. Ya de pequeño, visitaba a gente desfavorecida  y enfermos  en sus casas, pero podemos decir que a la edad de 14 a 16 años descubrí mi preocupación por la realidad social y la gente más pobre del mundo.
¿Cómo comunicas en casa la decisión de encaminar tus pasos por el sacerdocio?
Después de estudiar  bachiller, COU y selectividad, dude en estudiar Derecho, pero  realice un curso de Teología,  compaginándolo con ayudar a parroquias y voluntariados sociales, eso fue el motivo para que ya un día en casa dijera  que quería ser  sacerdote. Al principio mi madre se entristeció porque se pensaba que se iba a ir de casa para irse a las misiones con los más pobres del tercer mundo y no iba a regresar, pero ellos comprendieron que era mi felicidad.
 Tú estudiaste en el colegio Nuestra Señora de la Paz, ¿influyó en tu decisión la base religiosa de tu educación?
Guardo un grato recuerdo del colegio, especialmente de las clases de religión, de los debates y diapositivas que teníamos con los misioneros del Zaire y del conocimiento de la Biblia que nos dio el padre Fernando Blázquez. También guardo un grato recuerdo de las fiestas del colegio, de las convivencias, de las eucaristías, el amor por el padre Damián y los leprosos, etc. El colegio fue el marco para desarrollar esta vocación.
Si no hubieras sido Sacerdote, ¿qué te hubiera gustado estudiar?
Me hubiera gustado ser trabajador social, para estar al lado de todos los necesitados, psicólogo, para comprender los problemas del hombre y de la mujer de hoy, y tal vez abogado, para defender las causas justas de los trabajadores y de los inmigrantes.
Estudiaste en el Seminario de Corbán, ¿qué vivencias y recuerdos te trae esa etapa?
Estuve 6 años viviendo en el seminario de Corbán, me trae muy buenos recuerdos todos, los paseos por esos jardines, la bolera, los 6 años viviendo todos juntos en comunidad, el museo de animales, las fiestas de Santa Catalina, el homenaje que hacíamos a sacerdotes mayores, etc. Fue una grata experiencia.
¿Recuerdas alguna anécdota de tu paso por el Seminario de Corban….?
Recuerdo cuando por Navidad, los nuevos nos disfrazábamos de Reyes Magos y yo tuve que entregar un regalo al obispo, recuerdo cuando metimos un santo en la nevera, las bromas que hacíamos por las habitaciones, poner petardos, etc.
En el día a día, ¿cómo defines tu trabajo y en qué consiste?
Soy un sacerdote con una vocación social destinada al mundo obrero. Pertenezco a un movimiento que se llama La hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) que fue el prototipo de los curas obreros. Estoy destinado en las parroquias de Ganzo y Dualez, que a la vez lo compagino con tres días a la semana de capellán del hospital comarcal de Sierrallana, y otros tres días a la semana, el obispo me encargó las visitas y el acompañamiento a los internos del centro penitenciario de el Dueso.
¿Con que experiencia o en que vertiente del voluntariado te reconforta más?
Yo he hecho todo tipo de voluntariado, con ancianos, con inmigrantes, en el tercer mundo y presos.
¿Te parece una experiencia positiva?

El voluntariado pienso que lo tenía que hacer todas las  personas, porque  recibes mucho más que das.
 Me sorprende que un sacerdote tenga que ver con un hospital. ¿Qué función desempeñas como Capellán? ¿Para qué sirve?
El sacerdote tiene que estar siempre al lado de los que sufren, como estuvo Jesús. Un hospital es un centro de sufrimiento, de lágrimas y de penas, entonces el sacerdote tiene que ser un amigo cercano, un psicólogo y a veces también hacer el papel de asistente social.  
También eres capellán en el Dueso, otra vertiente más en tu labor sacerdotal, coméntanos que realizas y en qué consiste tu trabajo en el Dueso?
Realizamos talleres culturales para los presos, como los de letras y números, y celebro la Eucaristía junto a unos compañeros los sábados por la tarde, y también realizamos salidas, marchas de montaña con los internos.
A parte de todas estas acciones, en que dedicas tu tiempo libre?
Me gusta mucho la lectura de la historia de Torrelavega, he colaborado en varios libros. Me gusta mucho la música folk, soy un gran fan de la música de la gaita, me gusta mucho hacer senderismo por las montañas cántabras.
¿Te gusta viajar? ¿A qué lugar te gustaría viajar?
Me gusta mucho viajar, he viajado por diversos países de Europa y de Sudamérica.
 Me gustaría viajar a la India, y conocer Calcuta y sus suburbios.
 ¿Qué personaje histórico te gustaría haber conocido?

 Me gustaría haber conocido a San Francisco de Asís, fue un hombre loco de la edad media, llamaba hermanos a los pájaros y a la naturaleza, amo  la pobreza y la sencillez.
Otro personaje que me hubiera gustado conocido fue Óscar  Romero, fue un obispo de la teología de la liberación que ayudo a los más pobres de la tierra.

Y otro personaje, naturalmente como alumno del colegio  fue Damian de Molokai, el misionero de las islas del Pacifico que se fue a cuidar leprosos, muriendo  como uno de ellos.
 No hemos comentado otro aspecto dentro del mundo sacerdotal…. Como son las misiones, ¿qué opinas?
Las misiones son la gran vanguardia de la Iglesia, expresan los brazos y la cercanía a los más pobres, expresan el aire fresco del Evangelio.
 ¿Te llena la labor misionera?
 Me gusta mucho la labor misionera tanto aquí, en España, y por todo el mundo.
 ¿Qué tal tu experiencia por Perú, cuando estuviste hace varios años, adentrándote por la selva peruana?
 Viaje a Perú hace unos 10 años, estuve 3 meses, adentrándome en las localidades mas pobres, entonces percibí una gran pobreza, hasta el punto de que teníamos que dormir en la selva en hamacas, careciendo de agua potable…….. Una de las Aldeas que visite, hacia más de 21 años que  no les visitaba un misionero,  otros poblados no conocían a JESUS, percibí una gran hospitalidad, compartían todo, te hacían regalos hechos por ellos,  te produce tristeza  ya  que Perú es un país de grandes recursos, poco  explotados.
Por último, ¿qué mensaje transmitirías a la gente en la sociedad actual?
Uno es feliz cuando ayuda a los demás, y que no es feliz ni el que más tiene ni el que más posee, sino el que tiene el corazón solidario.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Queremos saber tu opinión. Se respetuoso y enriquece a la comunidad

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Comparte este contenido en las redes