martes, 24 de junio de 2014

Sniace, la película de una lucha



Este ha sido el año en el que la empresa SNIACE, ubicada en las proximidades de Torrelavega y dedicada a la producción de papel, ha llegado al límite de sus fuerzas y con ella más de 500 trabajadores han perdido sus trabajos. Torrelavega lucha por sus trabajadores y, aunque no es la primera vez que se enfrentan a esta situación, no por ello se resignan. Es aquí, en esta lucha obrera, donde Pedro Telechea, director de cine torrelaveguense, decide realizar su último  trabajo considerando que desde su punto de vista “lo especial en la lucha de Sniace, reside en que a pesar de nacer como empresa fascista, como acuerdo entre los gobiernos de Franco y Mussolini, construida por presos políticos y viviendo de los privilegios del régimen franquista, genera en su interior, tras la liberalización democrática, un concepto claro y rotundo de unidad obrera, de comités de empresa fuertes y con criterio, de negociación permanente, de ejemplo en el seno de la lucha obrera”.


Para el director Torrelavega siempre ha estado al lado de Sniace, aunque es cierto que en el tema medioambiental, “la ciudadanía quiere mejoras sustanciales desde la política de la empresa”.
Los ciudadanos no quieren defender puestos de trabajo porque sí, sin importar la repercusión que el sistema de producción de la fábrica pueda generar. Por eso “la historia debe ser contada desde la mirada de los trabajadores, que son quienes toman la postura dramática de encerrarse, de renunciar a los placeres de sus casas y de sus seres queridos y defender hasta el límite sus derechos laborales. Ellos son la propia historia”.
Contar una historia que haya sucedido, enfocarla desde un punto de vista determinado, es una ardua tarea pero quizá sea más complicado narrar la realidad que está sucediendo día a día, y ahí el director se juega el éxito o el fracaso de la historia. Para un director experimentado como Telechea, la clave está en ser fiel a uno mismo, en ser honesto, en no mentir, cualidades que le son propias pero reconoce que “otra cosa es que cualquiera puede tener una opinión distinta a la mía e incluso no estar de acuerdo con lo que cuente; como debe ser”. La estrategia pasa por cubrir todos los ángulos: las opiniones, los datos, los planos de apoyo, las transiciones, los silencios y, sobre todo, “robar a esa propia realidad las imágenes que esa propia vivencia producen por sí mismas”.
Algo, al final de un documental, tiene que quedar en el público “el alma de mi documental debería ser el coraje de esa gente. Su dignidad para no ceder, para no entregar los derechos conquistados con muchos años de trabajo honrado y digno”. Telechea y su equipo han rodado el material necesario para cubrir el encierro. A partir de ahora llegan semanas de montaje y reflexión.
Pedro Telechea quiere que el documental sea un homenaje, un momento histórico del que quedará huella cinematográfica. “No creo que repercuta en la propia historia del conflicto. Ojalá fuera así y ganen los trabajadores en su lucha pero, desgraciadamente, es difícil que la película pueda llegar a influir tanto. Si ganan será por su propio valor y su unidad”.


Lucia Ruiz Vila, Rocío García Manuz
Estudiantes de bachillerato, Colégio La Paz, Torrelavega (Cantabria)

EPE 2014, Enredados

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