El lánguido viaje del torrebus

TORRELAVEGA - Álvaro Saenz, José Francisco Sánchez

La empresa concesionaria del servicio de transporte urbano de Torrelavega (el Torrebus) ha anunciado esta semana una serie de cambios para revitalizar un servicio deficitario y muy alejado de las previsiones. Hoy analizamos los problemas de un plan problemático desde su nacimiento. 

Siguiendo una iniciativa socialista de la anterior legislatura y con el apoyo del PP, el actual equipo de gobierno municipal de Torrelavega ha puesto en marcha el primer sistema de transporte urbano de nuestra ciudad, el Torrebus. La empresa concesionaria, Transitia-Pavigom, presta los servicios en un contrato de 5 años de duración que tendrá un coste inicial para la ciudad de más de 4,5 millones de euros. El ayuntamiento, además, deberá correr con el coste de la obra civil de las paradas y el desfase entre ingresos presupuestados y reales que se detecten al final del contrato. En este último caso, en el presente año será de más de 1.000.000 de euros según la oposición municipal.




La concesión incluye los servicios de transporte escolar del municipio, la grúa y el servicio regular de autobuses urbanos, planteándose como la columna vertebral de un plan de movilidad en la ciudad que facilite su sostenibilidad. Sin embargo, la concesión del transporte escolar ha sido denunciada hace 3 meses por padres de varios estudiantes, ya que los Torrebuses no están homologados para prestar dicho servicio.
El origen del transporte urbano se encuentra en un estudio de viabilidad del Departamento de Ordenación del Territorio de la UC, que tuvo un coste de 60.000 euros. Sin embargo, el plan finalmente ejecutado no se corresponde con ese proyecto, lo que ha sido el origen de múltiples problemas. Según los portavoces regionalista, Pedro Pérez y de la Asamblea Ciudadana Por Torrelavega, Esther García, no se han escuchado las recomendaciones de dicho estudio, que desaconsejaban la utilización de las líneas interiores del casco urbano. De hecho, una sencilla observación callejera permite ver cómo los autobuses circulan por la ciudad vacíos. Las líneas exteriores, especialmente la que une Tanos con Barreda, son las únicas que mantienen cierta ocupación. En su conjunto, la red ha transportado hasta ahora al 50% de los usuarios previstos y eso teniendo en cuenta que en sus primeros meses el servicio fue gratuito, momento desde el cual el descenso de usuarios ha sido continuo, según confirman los informes municipales. Ante ello, las demandas de un reajuste de líneas, eliminando las no utilizadas y la extensión de algunas para darlas utilidad (la línea 1 llega hasta el inicio del pueblo de Tanos pero no hasta su final), ha chocado con otro gran problema del plan. Los recorridos más interesantes están en manos de otras concesionarias y el ayuntamiento no ha podido rescatarlas para racionalizar el transporte, por falta de entendimiento con el Gobierno autónomo, pues algunas concesiones son regionales.




Otro de los aspectos criticados por los grupos municipales de oposición y por algunos colectivos vecinales es la construcción de las marquesinas. Al sobrecoste del Torrebus, se ha unido la inadecuada instalación del cableado y las marquesinas. Para los portavoces regionalista y del movimiento ciudadano, las obras no se ajustan a lo determinado por el ayuntamiento, habiéndose realizado actuaciones en aceras y calzadas inadecuadas, anti estéticas y en algunos casos peligrosas, por problemas de visibilidad de los vehículos.
Pero las deficiencias van más allá. Las cocheras, instaladas en el barrio de la Tejera de Barreda, carecen de cubrimiento. “Es sólo un espacio vallado compartido por el depósito judicial, la grúa y los autobuses. El espacio se embarra cuando llueve, la vigilancia descansa en un solo trabajador y ya se han producido varios actos vandálicos” refiere el concejal regionalista Pedro Pérez. Es más, el contrato con la empresa concesionaria decía que las cocheras deberían estar en el Polígono Tanos-Viérnoles, y no en Barreda, que era suelo rústico. Pero la empresa se negó, por un problema de coste. El terreno en Barreda fue modificado para permitir su uso y la empresa se salió con la suya. Según la oposición este conjunto de problemas provienen de un pliego de condiciones en la concesión del servicio muy mal redactado y lleno de deficiencias, lo que ha hecho imposible al ayuntamiento denunciar estas situaciones y resolver el contrato.
El panorama se completa con la suspensión del plan de alquiler de bicicletas, las obras de ampliación de los carriles bici (los cuales desaparecen en algunos lugares por la construcción de las marquesinas) y la creación de un punto verde en la zona centro de la ciudad, consistente en un banco circular y un arbusto, presupuestado en 3.800 €. Otro ejemplo de plan de movilidad es la construcción de un punto de recarga de coches eléctricos realizado por la empresa E.ON dentro de su plan “Mobility” y la cesión al ayuntamiento, por parte de la empresa Citroën, de un coche eléctrico. Ninguna de estas dos actuaciones ha pasado por pleno o comisión y nadie en la oposición conoce los objetivos y condiciones de la medida. “Las políticas municipales urbanísticas, medioambientales y de movilidad son improvisadas y, con esto, demostramos que los culpables son los políticos sumisos, tanto del anterior equipo de gobierno (PSOE) como del actual (PP)”, dice Esther García.
La conclusión es que si existen políticas de movilidad en Torrelavega, pero no sabemos hacia donde.




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