miércoles, 27 de marzo de 2013

la inmigración y sus redes


Tamara Cicero



Desde hace mucho tiempo las migraciones han ayudado a subsistir a muchas personas y a su vez han enriquecido a otras. La necesidad de los más pobres ha sido aprovechada por los que más tenían, para ofrecerles trabajos duros con salarios ridículos. Las dificultades socio-políticas y sobre todo las económico-laborales han obligado a hombres y mujeres a abandonar sus países de origen y a sus familias, para labrarse un futuro mejor. La necesidad es tan grande que dan el enorme paso de lanzarse a una aventura incierta, difícil y peligrosa que en ocasiones les lleva a la muerte.


Entre tanto, al acecho de los más necesitados, se encuentran las grandes mafias que han visto en el tráfico de personas un enorme filón que están explotando sin ningún tipo de remordimiento, abusando cruelmente de la desesperación y el analfabetismo de muchas de ellas. Su modus operandi es bien diverso, en la mayoría de las ocasiones endeudan tanto a las personas que dicen querer ayudar que estas no tienen más remedio que someterse a la voluntad de sus opresores, que les explotan salvajemente durante años para cobrarse una jugosa deuda, anulando casi siempre la voluntad de estas gentes y en muchas ocasiones arruinando su vida para siempre.

Estas mafias internacionales utilizan en la mayor parte de los casos a personas que entran de manera ilegal, reteniéndoles la poca documentación que portan. Cuando los inmigrantes se dan cuenta que sin dicha documentación no pueden realizar ningún trabajo digno, se ven abocados a realizar cualquier tipo de tarea, que habitualmente es proporcionada por los dirigentes de estos sindicatos del crimen. En el caso de las mujeres jóvenes una de las más habituales es la prostitución, que reporta dinero muy rápidamente y en grandes cantidades, lo cual las permite pagar su deuda con rapidez, pero el gran problema es que ellas entran en un círculo vicioso del que no consiguen salir sin ayuda, pues si ejercen otro trabajo (digamos más honesto) ven muy mermados sus ingresos y vuelven a recaer. Por su parte, los hombres suelen quedarse con trabajos duros y poco remunerados, que no necesitan ningún tipo de cualificación, trabajos que han sido desechados por los inmigrantes legales y, no digamos ya, por los ciudadanos de dichos países, estos trabajos suelen estar asociados a puestos bajos en gremios de la construcción o labores sacrificadas en el campo, además de trabajos de limpieza y mantenimiento en establecimientos de hostelería, con largas jornadas de trabajo que, muy a menudo, superan las doce horas diarias, sin ningún derecho a vacaciones ni días festivos y por supuesto sin afiliación a la Seguridad Social.

En los últimos años los inmigrantes tanto legales como ilegales han tenido que añadir nuevas dificultades a su compleja situación. Por una parte, aquellos que venían históricamente con papeles y que por tanto estaban dentro de la ley, han visto drásticamente recortados los permisos de trabajo concedidos, por otro lado, los que acudían por medios poco legítimos, en la mayoría de los casos jugándose la vida, veían tremendamente reforzados los sistemas de vigilancia, que en muchas ocasiones daba con su detención y posterior repatriación a su lugar de origen, dando al traste con sus ilusiones y con su dinero, aportado antes de iniciar la siempre insegura aventura.

Las mafias dedicadas al tráfico de personas se han dado cuenta muy rápidamente de los cambios que se han ido produciendo en los países más desarrollados y han ido adecuando sus maneras de proceder a los nuevos tiempos, así están sobornando jugosamente a algunas personas con poder de decisión en temas de inmigración, permitiendo que la obtención de permisos de residencia y de trabajo les sean favorables, así mismo, buscan desesperadamente nuevas rutas y nuevos mecanismos para hacer pasar de un lugar a otro a aquellas personas que en muchas ocasiones se juegan la vida en un desesperado intento de llegar a un país desarrollado que les abra las puertas de un futuro mejor para ellos y para sus familias. Siempre hay que tener muy presente que las redes que se dedican a la explotación de inmigrantes tienen un objetivo primordial, que no es otro, que ganar la mayor cantidad de dinero posible, utilizando cualquier método lo suficientemente persuasivo para conseguir que las personas se dobleguen a su voluntad sin importar el medio necesario para conseguirlo, recurriendo a la extorsión, las amenazas de asesinato de algún familiar o el secuestro de algún hijo.

Todo esto es bien conocido por la policía de los países receptores que se empeña en desmantelar a estos grupos criminales, si bien, se encuentra con no pocas dificultades, entre ellas los mutantes sistemas de funcionamiento que utilizan las mafias y que hacen que sean muy difíciles de investigar. Una reflexión a considerar sería la necesidad de exigir a los gobiernos de los países receptores de inmigrantes que dotasen a sus cuerpos de seguridad de más medios para luchar en mejores condiciones contra estos grupos, cuyos dirigentes son personas sin valores morales que conocen perfectamente la situación de necesidad en los países de partida y la permisividad en las leyes de los países de destino. No olvidemos que se juega con la minoría de edad y con el embarazo de las mujeres para evitar su repatriación.

Comparando las diferencias existentes en calidad de vida entre los países más ricos y los más pobres, tanto a nivel de tranquilidad social como económica, todo indica que seguirá el goteo de la inmigración en los países desarrollados, por tanto, ahora que el mundo atraviesa una grave crisis económica, si queremos evitar la aparición de la xenofobia, la mano de obra barata y el aumento de problemas sociales con los inmigrantes, habrá que estar muy atentos a las mafias que en pleno siglo XXI, inundan de manera ilegal y abusiva a estos países con personas que van en busca de la felicidad, en un mundo que ellos creen mejor, y por el contrario se ven totalmente explotadas y con una relación de sometimiento que en algunas ocasiones les dura hasta el día de su muerte. Contra estas personas sin escrúpulos que sólo buscan su lucro personal, no encuentro nada más acertado que esta famosa cita de Albert Einstein:

“EL MUNDO NO ESTA AMENAZADO POR LAS MALAS PERSONAS, SINO POR AQUELLOS QUE PERMITEN LA MALDAD

Imagen de elrincondelina.blogspot.com

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