domingo, 9 de febrero de 2014

El año del Greco



Aitana Castañeda

Doménikos Theotokópoulos, nació en 1541 en Candía, que formaba parte de isla de Creta. Doménikos mucho más conocido como “El Greco” fue uno de los pintores más transcendentes en el mundo del tercer arte.
Doménikos vivió en su ciudad natal hasta aproximadamente 1566, donde se cree que adquirió sus primeras enseñanzas en la pintura. El haber estudiado en esta zona concreta, se vio reflejado (durante este periodo) en su estilo tradicional bizantino e italiano. Sobre 1566 se mudó a Venecia, que era en ese momento la cuna del arte en Italia. Allí es donde estudió duramente las obras de otros grandes pintores como pueden ser; Tiziano y Tintoretto. Estos dos artistas causaron un gran impacto en el estilo de Doménikos, ya que sus obras mostraban características propias de ellos, como un gran colorido de Tiziano o la formación de las figuras y los espacios de Tintoretto.



Ya en Roma, en donde vivió desde 1570 hasta 1576, siguió influyéndose por otros pintores italianos como Michelangelo Buanarroti, que se puede ver claramente en “Pietà” y “Anunciación” que se piensa que pudo ser pintado en Roma, aunque aquí se ve sin ningún problema el impacto que tuvo Venecia en Doménikos. Otra obra importante de esta época es “El soplón”.
Después de haber estado en dos de las ciudades más importantes a nivel cultural, se trasladó a España, concretamente a Toledo en la primavera de 1577. Se puede decir que España marcó un antes y un después respecto a su forma de pintar, ya que en este periodo, Doménikos encontró su estilo personalizado a la hora de pintar, aunque siempre con huellas italianas, pero también se veían influencias de la España de la Contrarreforma. Durante sus primeros años en esta ciudad realizó una de sus obras más famosas, llamada “El caballero de la mano en el pecho”, que actualmente se encuentra expuesto en el Museo del Prado.
Doménikos, durante sus primeros años en España, siempre mostró cierto interés por ayudar en la decoración del nuevo monasterio El Escorial, que por aquel entonces se estaba construyendo. Mandó varias obras a Felipe II, pero no todas sus obras enviadas hizo que despertase emoción en el monarca.  Una de las obras que le envió fue “Alegoría de la Liga Santa”. Para este monasterio al final solo realizó el cuadro de “San Mauricio y la legión Tebana”, aunque para la catedral de Toledo pintó “El expolio”, que es una magnifica imagen de Cristo, rodeado de los que le han prendido.
En 1586, realizó una de sus obras maestras “El entierro del Conde Orgaz”, para la Iglesia de Santo Tomé de Toledo. Hoy en día, dicha obras sigue estando en su lugar de origen, donde los turistas pueden ver con detalle esta obra del Greco. A parte de realizar pinturas para edificios religiosos, también hizo varios retratos a miembros de la alta sociedad de la época, como pueden ser a Luis de Góndora y a Fray Hortensio Félix de Paravicino, cuyos retratos pintó entre 1609 y 1610. También pintó cuadros que tenían como inspiración a una de las ciudades que le marcaron, Toledo. Este cuadro se llama “Vista de Toledo”.
El Greco falleció el 7 de abril de 1614 en Toledo, después de una vida dedicada por completo a una de las siete artes.

Aitana Castañeda


Imagen laslecturasdeguillermo.wordpress.com

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