viernes, 28 de febrero de 2014

Por una paz verde



Elisa Andueza


Antes de  profundizar en los trabajos y en las diversas  expectativas que  tiene para el mundo esta exitosa organización, primero hay que plantearse: ¿Por qué razón existe? Las razones son obvias pero solo la determinación de sus fundadores pudo llevar adelante cada una de sus metas.
Esta ONG fue fundada en Vancouver, Canadá, en el año 1971 para poder protestar ante la actividad nuclear de EE.UU. en el archipiélago de Amchitka en Alaska, naciendo así de la mano de los protestantes: Dorothy e Irving Stowem Jim y Marie Bohlem, Ben y Dorothy Metcalfe y Bob Hunter. “Hagamos una paz Verde”; cuando Bill Darnell dijo estas palabras, fue el comienzo de lo que en el futuro sería Greenpeace, que significa: Operar y ejecutar acciones directas no violentas y con el impulso de investigación para cumplir sus objetivos y para poder ayudar al mundo, dedicándose a la ecología, y de este modo, convirtiéndola en la actualidad en la ONG medioambiental más grande del mundo (En la que, entre otros muchos países del mundo, se encuentra España entre ellos).



Bosques

La primacía de la campaña de bosques de Greenpeace es la conservación y uso sostenible de los bosques primarios, ecosistemas amenazados donde “se encuentran 2/3 partes de la biodiversidad terrestre” lo que conlleva una gran  responsabilidad por nuestra parte.

La vida en la Tierra está en manos de de los bosques, ya que  son fundamentales para conservar un clima estable acumulando grandes cantidades de carbono. Los bosques primarios, o bosques vírgenes, están desapareciendo precipitadamente y de forma irreversible. “El 80% de estos ecosistemas ya ha sido destruido o alterado y el 20% restante está amenazado por diversas causas”: expansión agrícola y ganadera, tala ilegal, explotaciones petrolíferas, minería, construcción de embalses y carreteras, etc.

Cuando se talan estos bosques se liberan cantidades enormes de CO2 contribuyendo al declive del cambio climático. “La deforestación y los cambios de uso de la tierra son responsables de 1/5 parte de las emisiones de gases de efecto invernadero”, gases responsables del cambio climático.

Asimismo, las campañas de Greenpeace han tenido numerosas victorias en los últimos años:

 En la Amazonia brasileña, por ejemplo, el pacto alcanzado en 2009 con la industria ganadera, así como la moratoria a la expansión del cultivo de soja, firmada en 2006, ha supuesto un triunfo de Greenpeace y otras muchas organizaciones sociales ante la deforestación originada por el progreso de la frontera agrícola y admite albergar esperanzas sobre un descenso contundente de la deforestación en los próximos años.

 En Canadá, y tras décadas de campañas de boicot  a los productos forestales por parte de Greenpeace y otras organizaciones ecologistas y de indígenas, en 2010 se llegó a un convenio con la industria forestal para “crear una disposición territorial sobre una superficie de bosque boreal de 72 millones de hectáreas”, acuerdo que contempla la eliminación de la  producción forestal en “29 millones de hectáreas.”

“Pero queda mucho por hacer”. Sus campañas quieren evitar la pérdida de bosques en regiones como la Amazonia, la Cuenca del Congo y los bosques del Sureste Asiático (Indonesia y Papúa Nueva Guinea), para preservar la biodiversidad y parar el cambio climático. Estas campañas incluyen el trabajo con los agentes económicos implicados, buscando perfeccionar sus políticas y formas de trabajo, y junto con los dominios políticos para certificar que haya un régimen que proteja los bosques y a las poblaciones que se alojan en ellos.

Océanos

Sin océano no habría vida sobre la Tierra, ya que transporta una cantidad de agua mayor que el resto de ríos terrestres juntos, creando así un flujo de energía y nutrientes que recorre el mundo.

“Nuestros mares y océanos están en crisis. La sobrepesca, la ocupación del litoral, la contaminación y el cambio climático están llevando al límite a muchas especies y ecosistemas marinos y costeros y poniendo en riesgo el modo de vida de muchas comunidades que dependen de ellos.” Este es el testimonio  que nos aporta Greenpeace frente a la posible catástrofe que puede originarnos este problema.

La situación es que “más del 75% de los stocks pesqueros están totalmente explotados o agotados” debido a la sobrecapacidad de las unidades pesqueras, la pesca pirata y los métodos de pesca no selectivos. Lo que nos lleva a una sencilla conclusión: la capacidad de los barcos es mayor que la cantidad de peces en el mar.

En el litoral, los ecosistemas costeros se encuentran enterrados bajo el ladrillo y el hormigón. “En los últimos 20 años se ha destruido en el litoral español el equivalente a ocho campos de fútbol al día”, y más de la mitad de los espacios protegidos costeros se encuentran en peligro.

Para recobrar la salud de los océanos es precisa la colaboración de los Gobiernos y organismos gestores para aplicar las leyes, respetar las recomendaciones científicas y amplificar la protección de los mares y océanos fundando Reservas Marinas. Los consumidores y supermercados también son esenciales  para aumentar la sostenibilidad.

“El Ártico se derrite. Salvemos el Ártico”

El hielo del Ártico, del que todas las personas dependen, está desapareciendo. Y lo está haciendo rápido. “En los últimos 30 años hemos perdido ¾ partes de la capa de hielo flotante en la cumbre de la Tierra.”

“Únete a esta petición para lograr que el Ártico sea declarado por Naciones Unidas santuario global.”

“Durante más de 800.000 años el hielo ha sido una característica permanente del océano Ártico.” Ahora se está derritiendo por el uso descontrolado de energías fósiles sucias y no renovables, además de que en un futuro cercano, el hielo podría desaparecer, por primera vez, desde que los humanos pisamos la Tierra. Esto sería catastrófico, tanto para los pueblos, como para los propios animales originarios de dicho territorio, así como para el resto de la humanidad.

El hielo refleja gran cantidad de calor solar hacia el espacio y mantiene así fresco al planeta y estabiliza los sistemas meteorológicos de los que dependemos para cultivar nuestros alimentos. Proteger el hielo significa protegernos a todos.

“Únete a nosotros en esta petición en Defensa del Ártico.”

Estas son unas palabras sinceras, a la vez que esperanzadas, de una organización de personas que quieren comprometerse en el progreso y en la protección de todos nosotros.



Imagen informacion de lo nuevo.com

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