lunes, 19 de noviembre de 2012

Inteligencia sobre ruedas


ENTREVISTA - Laura San Emeterio, Carlos Arenal 

''Black Cat Bone'', una empresa verde made in Cantabria

Hemos tenido la oportunidad de hablar con David Díaz Blanco, un empresario made in Cantabria que vive por y para las bicis. Aunque tiene otros hobbies a los que se dedicó: profesor de snowboard, construcción, hacer música en el metro vía bluetooth... Hoy, junto a su socio Roo, tienen un proyecto prometedor: Black Cat Bone. Esta empresa tiene un nuevo concepto de bicis, con una actitud algo gamberra. El mismo fundador lo afirma: ‘Somos insolentes’. En Black Cat Bone no gusta la monotonía ni la vida de oficina, para poder crear, se necesita entrar en contacto con la materia. Si no se lo creen, pregunten a David, experto rompedor de prototipos.
Aunque lo que quieren no es romper sus productos, sino más bien, tener buena suerte gracias a sus proyectos, que precisamente es lo que significa el nombre de la empresa: ‘suerte’, ‘amuleto’. Pero dejémonos de palique, que ya lo han dado ellos durante año y medio, y centrémonos un poco en los proyectos. Principalmente, hay dos: bicicletas ligeras (alta gama) y Rollìa (bicis de ciudad). Fabricar bicicletas ligeras es algo en que muchas empresas, al parecer, meten la pata al dedicarse únicamente a rascar material, debilitando así la estructura base. Otros, aunque más acertados, sustituyen el material clásico (acero) por otros más ligeros, como el aluminio o la fibra de carbono, aunque fácilmente rompibles.
En Black Cat Bone tienen solventado el problema: recubrir las paredes internas de un tubo de fibra de carbono con el material con el que se fabrican los chalecos anti-balas para absorber la fuerza del impacto y evitar fracturas. Soluciones innovadoras para problemas de ingeniería. Parece ser, que ser el cubo de reciclaje de otra empresa también es una forma de obtener materiales ligeros y resistentes que por otros medios sería demasiado caro de conseguir. ¿Cómo hacer esto? Muy simple, apelar al coste. Determinados materiales son bastante complicados en lo que respecta a su reciclaje, por lo los costes de reutilización son muy elevados. Ofrecerse como cubo de basura puede ser en estos casos, algo muy factible. Además, en este negocio de la ligereza, enfocado sobre todo a las competiciones, hay que tener siempre en cuenta una cosa: cuanto menos pese tu producto, más dinero entrará en tu bolsillo. Rollìa es otro proyecto importante de esta empresa. Literalmente, consiste en ‘robotizar las bicis’. Aunque suene a complicados quebraderos de cabeza, es más simple de lo que parece.
La bici lleva incorporado un cerebro electrónico que, con tan sólo pulsar un botón, controla todos los aspectos técnicos de las bicicletas, que los profanos en el tema que sólo nos dedicamos a pedalear no entendemos (suspensión, estabilidad, frenos, luces…). Con esta idea nació Rollìa, hacer desaparecer las complicaciones que se le añaden a montar en bici. Además este proyecto ofrece conectividad al usuario, es decir, mediante un puerto conector, conectar tu Smartphone, tablet, iPad o portáti a tu bicil. Esto se hizo con el fin de poder usar el manos libres y para poder usar el Smartphone como GPS. Aún así, este proyecto está por desarrollar puesto que necesitan respaldo económico para su producción. Inteligencia sobre ruedas, en estado puro. Pero las bicis no son el único comercio que tiene abierto Black Cat Bone. También se dedican a comerciar con motos eléctricas. Gracias a un encuentro fortuito con unos ejecutivos de la empresa taiwanesa CMC-GreenTrans, consiguieron vía libre para comerciar con motos de 25 y 45km/h en Europa. Aunque necesitaron el apoyo financiero (un ‘pack’ de 24 motos son 30.000€ y cada moto se vende a 1.600€), la mayor barrera a la que se enfrentaron fue la homologación de esto vehículos en nuestro continente. Sobre todo, en España. Demasiado papeleo. Estas motos son muy útiles sobre todo en ciudad, son pequeñas, con parking-assistant, fáciles de llevar, se recargan en tan sólo dos horas, la batería dura unos 60km y son lo suficientemente potentes. En un futuro no muy lejano, David y Roo esperan poder vender motos eléctricas de 125km/h. Para terminar, hemos de decir, que se preocupan por obtener títulos que acrediten sus métodos ecológicos. Como, por ejemplo, la normativa ISO 14001.

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